
Jorge Thuillier. Solitario, sucio, pobre y embrutecío
Hasta el 3 de junio de 2026
Galería Rafael Ortíz
C/ Mármoles 12, Sevilla
La exposición nos presenta una obra que nace del olvido y la incertidumbre, desechando las certezas para dar la bienvenida a la «modestia voraz» de lo auténtico. El título de la muestra, impregnado de una ironía cruda y poética, establece el tono de una serie de trabajos en los que el artista se libera de las tiranías institucionales y de los juicios del mercado. Thuillier se sitúa en un rincón oscuro y olvidado para exhibir lienzos donde el error, el borrón y el arrepentimiento no son vistos como fallos, sino como testimonios de una luz que las certezas no logran alcanzar. Influenciado por la fuerza de la tradición veneciana y la ligereza de la caligrafía japonesa, Jorge Thuillier despliega una técnica donde el trazo es «una línea echada a pasear», según la definición de Paul Klee. Con una libertad casi instintiva, el artista deja que sea su mano, y no su mente, la que marque el ritmo. El resultado es una pintura salvaje que escapa de la elegancia impostada en busca de una fuerza sin empuje. En un mundo lleno de constructos intelectuales y virtudes preciosistas, Thuillier abraza la narrativa como su escudo. Sus obras están habitadas por figuras que parecen surgir de un inconsciente iluminado: filósofos descalzos como Diógenes, poetas consumidos y ranas que guardan el secreto de la poesía. Son piezas que invitan a ser exploradas desde el abandono y la duda, recordándonos que el arte es, en su esencia, un juego sagrado entre el azar y el destino. La obra de Thuillier se presenta como una fiesta fugaz llena de magia, donde cada gesto surge de una memoria ausente y cada cuadro es un verso magistral que comienza y termina en el silencio.

