
José Antonio Orts. Foto: Miquel Valls.
José Antonio Orts: del pensamiento musical al arte electrónico
Por Alfredo Llopico
El martes 24 de marzo, en el Salón de Actos de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, el artista valenciano José Antonio Orts pronunció su discurso de ingreso como Académico de Número bajo el título De la composición musical al arte electrónico: un viaje interior.
La intervención articuló un recorrido que combinó memoria personal y reflexión estética, desde sus primeras experiencias con la música y la electrónica hasta el desarrollo de las instalaciones sonoras y lumínicas que caracterizan su obra. Orts evocó su infancia en la aldea de Roca, en Meliana, donde el descubrimiento temprano de la música —a través de la voz de su madre— y de la electrónica —gracias a la influencia de un tío técnico— despertó un interés que más tarde se convertiría en el núcleo conceptual de su práctica artística.
Durante su adolescencia construyó un circuito sonoro fotosensible capaz de transformar las variaciones de la luz en sonido. Aquella experiencia contenía ya una intuición fundamental de su trabajo posterior: vincular luz y sonido desde las propias leyes físicas, entendiendo ambos fenómenos como manifestaciones complementarias de una misma realidad perceptiva.
Formado inicialmente como compositor, Orts desarrolló una sólida trayectoria musical antes de orientar su investigación hacia las artes visuales. Su estancia en la Academia de España en Roma a comienzos de los años noventa marcó un punto de inflexión decisivo. El contacto con artistas plásticos le llevó a replantearse los límites entre disciplinas y a asumir que su pensamiento creativo se situaba en un territorio donde música y artes visuales podían converger.
En esta línea de investigación se sitúan también proyectos recientes como Ones de llum i so, presentada en la Sala Sant Miquel de la Fundació Caixa Castelló (3 de octubre – 14 de diciembre de 2024). Comisariar aquella exposición me permitió un conocimiento directo de los procesos de trabajo de Orts, así como de la articulación entre luz, sonido y percepción que define su práctica.
Desde entonces, su obra ha evolucionado a través de instalaciones en las que escultura, sonido y espacio se articulan como un único sistema. Circuitos electrónicos diseñados por el propio artista generan sonidos afinados que reaccionan a la presencia del espectador. La interacción se plantea como un diálogo entre cuerpo, espacio y materia sonora: el visitante activa la obra mediante gestos y desplazamientos, provocando variaciones de luz y sonido que forman parte de la propia composición.
Las instalaciones de Orts construyen un espacio donde la luz y el sonido interactúan con la percepción del espectador, transformando la tradición compositiva en una experiencia tridimensional que desafía los límites del arte contemporáneo. La forma, la función y la percepción se integran en un diálogo abierto que conecta sensorialmente con quien experimenta la obra.
Con su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, la institución incorpora no solo a un creador de trayectoria internacional, sino también a una mirada que amplía los límites del lenguaje artístico contemporáneo. La obra de Orts —situada en la confluencia entre música, escultura, electrónica y percepción— introduce una sensibilidad experimental donde la creación se entiende como un proceso abierto de investigación entre arte, ciencia y experiencia humana.
Su presencia en la Academia simboliza el reconocimiento de un creador que ha hecho del sonido una arquitectura sensible y del espacio un lugar para la experiencia poética. Su obra sigue desafiando y renovando nuestra percepción del arte contemporáneo, mostrando cómo el arte puede ser al mismo tiempo riguroso, experimental y profundamente experiencial.

