
DIN MATAMORO. El viento y la pintura
12 febrero – 30 abril 2026
Galería Rafael Pérez Hernando
C( Orellana 18, 28004 Madrid
La exposición en la galería Rafael Pérez Hernando de Madrid, llamada «El viento y la pintura«, muestra el trabajo de Din Matamoro, artista gallego con una carrera sólida y una evolución reflexiva. La formación de Matamoro en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense y su experiencia internacional, con becas en Nueva York y Roma, son la base de un lenguaje propio que aquí se presenta en su forma más pura y contemplativa.
Su trayectoria comienza con obras de los años ochenta, donde la materia y el expresionismo figurativo destacaban. Pero tras regresar de Roma y establecerse en su estudio en el centro de Madrid, el artista inició un proceso de depuración. Aquellas «pantallas» austeras, bañadas en grises y blancos sobre lienzo, representaban un alejamiento de lo físico para explorar la luz proyectada. Fue un ejercicio de contención donde la pintura se acercaba a lo inmaterial. Con el tiempo, esta búsqueda permitió una reincorporación gradual del color, que emergía desde los bordes del lienzo «como una amenaza», para luego dominar la composición con su luminosidad. Esta tensión entre la contención y la expansión del color marca la transición hacia su etapa más reciente.
Las obras de la exposición están compuestas por piezas creadas en Galicia, un lugar donde el artista descubrió que lo etéreo, ese «aire de la pintura», puede ser sorprendentemente capturado a través de la materia. La experiencia del paisaje gallego –con el viento moviendo las nubes y la luz danzando sobre el mar– llenó su visión de color y aportó a su trabajo una vibración atmosférica única. Su proceso creativo, que él describe como «lento en el sillón de pensar», se enfoca en cómo el color se comporta ante la mirada, explorando su capacidad para flotar en la retina y encenderse al ser contemplado. El resultado son pinturas que, a primera vista, parecen sumidas en sí mismas, pero que revelan una pulsión interna y un movimiento latente cuando se les observa con paciencia.
En estas piezas recientes, el minimalismo y la sutileza se entrelazan en una reflexión sobre la percepción y la calma. Los fondos blancos, amplios e infinitos, funcionan como campos de posibilidades donde emergen manchas de color sutiles y casi imperceptibles. Estas modulaciones de color, que a menudo se encuentran en el centro de la composición, crean una delicada tensión visual. No se trata de un gesto explosivo, sino de una vibración contenida entre capas, un «viento de la brocha» que acaricia la pintura con ligereza. Esta economía de medios ofrece una experiencia contemplativa profunda, invitando al espectador a un ritmo pausado de observación, donde la pintura cobra vida y se mueve en la mirada.
La exposición en la galería Rafael Pérez Hernando logra, de este modo, condensar una trayectoria marcada por la coherencia y la introspección. Nos presenta a un artista que ha creado un universo pictórico muy personal. Su obra, que se encuentra en importantes colecciones institucionales, encuentra en esta muestra el escenario perfecto para resaltar su evolución hacia una abstracción lírica y serena, donde la luz, el color y esa cualidad etérea del viento se convierten en una invitación al silencio y a una percepción más amplia. La pintura, en su forma más pura, parece susurrar al espectador, como dice el propio artista: «Sigue, sigue, parece que vas bien».

