
Foto, cortesía de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia
Dónde estarán las nieves de antaño
Por Luis Francisco Pérez.
Hay muestras de arte que poseen la facultad (o la inteligencia preparatoria anterior a su exhibición) de ser algo o mucho más que una “exposición de objetos artísticos”, y sin por ello abandonar en ningún momento las cualidades y razones propias de una manifestación creativa que se expone para ser contemplada bajo una determinada intención. Pero ese “algo o mucho más” que poseen (más bien pocas) exposiciones de arte, ese plus, en definitiva, de sugerente y atractiva idea puesta en acción para ser vista y pensada, es lo que marca la diferencia entre una muestra de arte al uso, aun reconociendo la calidad de la propuesta, y una muestra de arte que, igual en cuanto a calidad, enriquece la idea original de quien la pensó con múltiples argumentos expositivos, con imprevisibles bifurcaciones y desvíos, con inesperados ejemplos que “enmarcan”, bajo diferentes formas de creación, el argumento principal con los brillantes y cambiantes reflejos de un prisma con infinitas perspectivas o puntos de vista.
Así sucede con la muestra (magníficamente atípica) Dónde estarán las nieves de antaño, que ha sido comisariada por Alberto Ruiz de Samaniego (autor, supongo, de la idea original) y el equipo técnico de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia (FCAYC) para su exhibición en la soberbia nave central de la Fundación, obra del arquitecto Alejandro Zaera-Polo que se integra y “camufla”, de una manera tan inteligente como elegante, en el entorno rural del pueblo Cerezales del Condado, muy próximo a León capital. Pues bien, a partir de este emplazamiento la “atipicidad” de la muestra se manifiesta desde su propio título – Dónde estarán las nieves de antaño-, los conocidos versos del poeta francés del siglo XV François Villon, enlazando así una poética realidad climática con el frío y húmedo entorno donde se encuentra la Fundación, localidad donde antaño las nieves eran mucho más frecuentes de lo que son ahora. Digamos entonces que la exposición surge de una determinada “atmósfera” climática y geográfica que ejerce de “agent provocateur” de una poética de los efectos y afectos motivados por unos versos concretos.

Foto, cortesía de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia
Pero la exposición (y lo que diré a continuación me parece un rasgo en ella tan inteligente como valioso) es profundamente poética en el sentido que un filósofo como Gadamer otorgaba a la Poesía: aquello que es ejemplo de un modelo de lenguaje (y el Arte lo es) que preserva el sentido de su riqueza original, a diferencia del lenguaje ordinario que siempre desgasta y anula la riqueza de esta posibilidad de sentido y comprensión. Enfocando este rasgo, por así decir “lingüístico”, la muestra sería, junto a otros muchos argumentos expuestos en las obras y documentos presentados, una poética de la representación, incluso en aquellas expresiones artísticas que demuestran su propia imposibilidad de representación. Algo así como el Blanco sobre blanco, de Malevich, y por citar a un artista que vio mucha, mucha nieve a lo largo de su vida.
En una muestra como la que estamos comentando, en la cual participan muchas clases y tipologías de creación (artistas, fondos de museos, directores de cine, compositores, poetas, investigadores, escritores, filósofos, científicos…) resulta imposible citar las características de todas las obras y documentación expuestas (ni deseable, porque lo que “funciona” en un espacio de exhibición puede ser justo lo contrario desde el árido comentario pormenorizado), pero ello puede ser compensado si se visita la página de la Fundación, y en concreto el excelente apartado de esta exposición, donde lógicamente encontramos todos los autores, museos incluidos, que participan en la muestra, y una muy completa documentación gráfica de los trabajos presentados, que facilita de una manera muy eficiente su comprensión visual. La página de la Fundación es esta que aquí transcribimos: https://fundacioncerezalesantoninoycinia.org

Foto, cortesía de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia
Dónde estarán las nieves de antaño es una muestra de arte(s), ciertamente, pero también un elegante y sofisticado discurso en torno a situaciones creativas de muy diversa procedencia temática en torno a una idea que de puro abstracta -la nieve como fenómeno meteorológico- parece que está siempre en el límite de su propio desvanecimiento, de su misma irrealidad, pero susceptible de crear (y ahí radica el singular acierto y encanto expositivo de la muestra) innumerables procesos y hechos culturales. Acabo de escribir el plural del sustantivo “proceso”, y casi al mismo tiempo considero que, bien visto, estamos ante una exposición que es, de alguna manera, “procesual”, o “arte en proceso” (“Process art, en inglés), pues sitúa su principal argumento en una búsqueda o recopilación de elementos artísticos susceptibles de unirse bajo una misma y abstracta poética: la nieve. De hecho, no es poco lo que en la exposición hay de ritual y perfomance, de motivación intencional y de viaje iniciático. La misma densidad de lo seleccionado y mostrado, así como la asombrosa variedad temática y matérica de las obras, nos invita a ver en la muestra una magnífica tipología de procesos creativos: admirativos, sociales, anecdóticos, existenciales, circunstanciales, ontológicos, culturales, elementales algunos y otros muy complejos; pero siempre como plural demostración de un Ser en el Tiempo que nos va mostrando realidades culturales como si fueran, así la nieve, fenómenos naturales.

Foto, cortesía de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia
Las mejores exposiciones de arte son siempre aquellas que consiguen demostrar, de la manera más efectiva posible, una multiplicad de argumentos en torno a un exhaustivo e inacabable Tratado de las Pasiones. Incluso si la idea es solo una: “acercarnos al hecho de la nieve como frágil presencia que fue pasado y, acaso, en tanto precisamente que principio inmemorial, signo incierto del porvenir del mundo”, tal como leemos en la información de la página. Las infinitas motivaciones intelectuales y recursos culturales que acompañan a la idea son siempre sedimentos que desembocan en ese gran delta que es toda muestra bien pensada y mejor organizada. Dónde estarán las nieves de antaño es un magnífico ensayo visual con muchos afluentes procedentes de muchas artes y muchas pasiones. Una de ellas, sin ir más lejos, es la fantástica selección de citas que Alberto Ruiz de Samaniego ha presentado a modo de texto de catálogo. Sirva como ejemplo estos versos de René Char. Poeta al que un gran compositor como Pierre Boulez puso música a algunos de sus poemas, al igual que aquí tenemos la suerte de contar con un excelente poeta, Antonio Gamoneda, y un gran compositor, José María Sánchez-Verdú, que también se han unido en una colaboración preciosa. Escribe René Char:
“¡Ah! La nieve es inexorable.
Le gusta que uno sufra a sus pies.
Quiere que uno muera helado
Cuando se ha vivido en las arenas…”
Dónde estarán las nieves de antaño
Del 2 de noviembre al 15 de febrero
Fundación Cerezales Antonino y Cinia (FCAYC) c/ Antonino Fernández, 76
24150 Cerezales del Condado, León

