Abigail Lazkoz, el animal singular y lo siniestro expandido

Por Rafael López Borrego

En su ensayo sobre lo siniestro del año 1919 Sigmund Freud nos habla de dos acepciones posibles de la palabra Heimlich, la primera de ellas tiene que ver con lo hogareño y lo familiar, pero también esa palabra se relaciona con lo oculto o bien aquello que es disimulado. Es decir, al mismo tiempo Heimlich alude a la seguridad del hogar y a aquello que supone un extrañamiento de lo familiar. Se trata de una sensación de dualidad o ambivalencia que está muy presente en la exposición de Abigail Lazkoz que parte de un texto corto de Franz Kafka del año 1917 donde se nos habla de la presencia de un animal fantástico que es al mismo tiempo cordero y gato. Aspectos contrarios y unidos, que son los que definen su obra.

Walter Benjamin veía la imagen del extrañamiento en lo que denominaba “iluminación profana”, una suerte de teoría según la cual podríamos apreciar los objetos cotidianos como algo extraño, raro, insólito, sobrenatural y en algunos casos irracional. Extrañamientos, nos dice Juan Martín Prada (Teoría del arte y cultura digital. Madrid. Akal 2023. Pág 27) que contendrían un valioso potencial de extracción, donde nuestra experiencia diaria puede que sea una de las funciones más importantes del arte.

Lo grotesco también opera como una estructura del extrañamiento. En este punto quizás debamos asociar lo grotesco con lo raro, ya que lo raro nos transmite la sensación de algo erróneo, de lo que no debería estar allí y, sin embargo, aparece. Es posible pensar en una asociación de lo grotesco con la risa, pero en este caso, al contemplar los diferentes elementos que conforman las salas de exposición con las obras de Lazkoz, la risa desaparece porque lo raro se impone y esta sensación lleva a la desaparición de lo risible,

Pedro Alberto Cruz (Arte y performance. Una historia de las vanguardias a la actualidad. Madrid. Akal 2021. Pag 47) nos dice que lo grotesco opera como una estructura del extrañamiento por medio de la cual lo familiar y el lugar común son subvertidos por lo siniestro intrusivo. Quizás debamos ver lo grotesco una liberación del artista a la hora de representar.

El trabajo de Lazkoz enlaza con las ideas de la escultura en el campo expandido de la que nos hablaba Rosalind Krauss en 1979 o bien de pintura expandida en un concepto más cercano al cambio de milenio. Las salas se pueblan con obras pictóricas, dibujos, collages, esculturas en diferentes materiales y paredes pintadas en un contraste de colores que parece una seña de identidad de la exposición.

La aparición de lo que denominamos cubo blanco tiene lugar a comienzos del siglo XX, en un ambiente modernista donde se buscaba una mayor separación entre las pinturas, de manera que cada una requería de una autonomía para la contemplación del espectador. Pero la disposición de las obras no se ajusta a estos parámetros ya que aparecen dispuestas por la sala en una sensación de orden aleatorio donde tal vez el azar está mucho más estudiado de lo que podamos pensar. El blanco de las paredes permanece, pero se combina con otros colores, formando también parte de la exposición. Recordemos lo que nos dice Claire Bishop sobre este punto (Atención trastornada. Formas de ver el arte y performance hoy. Buenos Aires. Caja Negra 2025. Pag 136) ya que la pared pintada no sería sino un dispositivo capaz de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas y las opiniones y los discursos de los seres vivientes. El cubo blanco o de otro color como escenario donde se desarrolla la exposición.

Podríamos decir que la obra de Abigail Lazkoz se mueve en el espacio del umbral, en un lugar en que se produce el cambio de un estado de ser a otro, donde el espectador se adentra en un ámbito de lo desconocido. Anna Adell (De paseo por los limbos. Wunderkammer. Gerona 2022. Pag 163) nos dice que el umbral es la distancia sutil o margen simbólico que impide asimilar al otro como mismidad a la vez que evita su exclusión. En los márgenes es donde se desenvuelven estos trabajos, en la dualidad de lo posible, en la capacidad de hallar el contraste y con ello la capacidad de sorpresa. La experiencia, como categoría estética contemporánea, reúne bajo su manto muchas de las sensaciones que acabamos de describir, atravesando puertas que nos transportan a un lugar donde la instalación y con ella la hibridación de estilos, confunde y admira al mismo tiempo.

Dos elementos destacan en la exposición de Abigail Lazkoz por encima de los ya citados. Por un lado, el dibujo, un contraste entre los colores blancos y negros que llenan el espacio con objetos cotidianos. Por otro lado, el collage, visto como un elemento que propicia el contacto con la realidad. Así fue en sus orígenes, allá por 1911 cuando tanto Picasso como Braque se dan cuenta que se están alejando de ella. Para ello buscan una nueva manera de realizar, una realización diferente. Pero realizar es un concepto ambiguo y debemos acudir a Ortega y Gasset (Obras completas. Tomo II. Madrid. Taurus 2004. Pag 69) para desentrañar su significado, ya que realizar representa el alfa y el omega de la función del artista, convertir en cosa aquello que por sí mismo no lo es. Para Ortega, así lo vemos en estos trabajos, realizar no es copiar cualquier cosa, sino copiar la totalidad de las cosas.

Tengo un animal singular no es solo el título de la exposición sino una declaración de una poética que habita en la contradicción. Lazkoz nos invita a pasear por un espacio donde el cordero y el gato habitan en un mismo cuerpo, donde lo familiar se vuelve inquietante y lo cotidiano adquiere dimensiones insospechadas. En ese umbral, entre la risa contenida y el desasosiego, entre el dibujo y el collage, la obra de Abigail Lazkoz nos devuelve una mirada que se ha convertido en otra cosa.

Abigail Lazkoz. Tengo un animal singular

Comisaria: Yara Sonseca

Del 10 de octubre de 2015 al 8 de marzo de 2026

DA2. Domus Artium 2002. Salamanca

Avenida de la Aldehuela s/n. 37003 Salamanca

Rafael López Borrego

Rafael López es licenciado en historia del arte por la Universidad de Salamanca y ha trabajado como docente en diferentes centros. También ha sido coordinador de exposiciones y actividades de un centro de arte contemporáneo y dirigió una feria de arte contemporáneo. Sus intereses se centran en el mundo del arte, la estética y el pensamiento contemporáneo. Tiene una canal de YouTube con 40.000 seguidores y miles de visitas mensuales.

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