‘Sun Twist’ (2025), Cachito Vallés. ‘El eterno presente’, CAAC, Sevilla. Cortesía del artista y Galería LuisAdelantado. Fotógrafa Claudia Ihlek.

Cachito Vallés. El eterno presente

Hasta el 24 de mayo de2026

Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC).

Calle Américo Vespucio, 2, Sevilla

Comisaria, Yolanda Torrubia

La exposición «El eterno presente» representa la primera gran muestra individual institucional dedicada al artista visual sevillano Cachito Vallés (1986) en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC).

Comisariada por Yolanda Torrubia, la muestra está diseñada como un proyecto integral específicamente desarrollado para los espacios del Claustrón Sur y el Arco de San Miguel del Monasterio de la Cartuja, esta exposición reúne alrededor de treinta obras, de las cuales un tercio, es decir, once en total, son nuevas producciones creadas expresamente para esta exposición, incluyendo varias instalaciones de gran tamaño.

La muestra tiene un gran significado institucional, ya que ejemplifica el compromiso de la Consejería de Cultura por promover la carrera de artistas andaluces destacados, un objetivo fundamental del CAAC.

Evidencia de este apoyo son las recientes adquisiciones de obras de Vallés por parte del centro, como «Zephyr B», comprada en ARCO y que se exhibirá por primera vez en esta exposición.

La exposición se estructura como una reflexión sobre el tiempo y sus variaciones, un eje central que atraviesa toda la trayectoria del artista.

«El eterno presente» no es una recopilación de piezas anteriores, sino un proyecto específico que establece un diálogo directo con la arquitectura singular del CAAC, especialmente con los hornos del Claustrón Sur, que evidencian el pasado industrial del lugar, y con el carácter simbólico del Arco de San Miguel.

El título de la muestra se inspira en el ensayo «La salvación de lo bello» de Byung-Chul Han, proponiendo un acercamiento a la belleza como una noción relacionada con el tiempo.

El conjunto de las 32 obras, complementado con una selección de dibujos preparatorios, refleja la evolución de Vallés, donde la investigación se vincula constantemente con la experiencia perceptiva.

Cachito Vallés examina en su obra temas esenciales para la humanidad, como la noción del tiempo —no considerada como una magnitud objetiva, sino como una inquietud trascendental—, la posición del individuo, su relación con el espacio y los significados de la luz. Sus obras, que tienen un aspecto industrial, reflejan su interés por el movimiento, la geometría, la abstracción, la dualidad y la repetición. Sus influencias son variadas, situándose en un cruce entre la abstracción pictórica norteamericana de Mark Rothko y la geometría sistemática del minimalismo y conceptualismo de Frank Stella. A esto se añade la influencia de la música experimental de John Cage o Brian Eno, así como el legado de las prácticas artísticas desarrolladas en el Centro de Cálculo de Madrid durante las décadas de 1960 y 1970, integrando ciencia, tecnología y creación artística.

El recorrido expositivo se inicia con «Vector Rays» (2019), una de sus primeras experiencias con la luz en bucle, y avanza hacia su obra más reciente, «Rayleigh» (2025). En la primera sala se agrupan pinturas realizadas con diversas técnicas y soportes, pero con el denominador común de haber sido ejecutadas mediante programación informática y máquinas diseñadas por el propio artista, como las series «System» (impresa en 3D), «Noise I» (grabado láser) o «Trace» (más orgánica, realizada con rotuladores). Instalaciones como «Continue Forever I y III» (2021) generan una obra geométrica lumínica que aparece y desaparece de manera continua. «Red Shift» (2025) es una gran instalación de metacrilato rojo y acero que se activa con la presencia del visitante, explorando fenómenos astronómicos para evocar la pequeñez del ser humano ante el universo. En el centro del Claustrón Sur, dos obras interactúan directamente con los hornos: «Helix» (2024), que emite con luz el patrón de la respiración humana, y «Sideral» (2025), un gran volumen triangular que contiene un cilindro rotatorio en su interior, haciendo referencia a las ráfagas solares. Obras como «Zephyr B», «Granular» y «Continuum» se sitúan en el pasillo, descomponiendo conceptos como la entropía o el segundo. «Takaluna» (2025) se presenta como un tótem lumínico y sonoro, equipado con una pantalla LED que muestra formas en constante transformación. La serie «Retícula» (2024) completa el círculo abierto con la pintura, añadiendo una dimensión lumínica. «Solitude» (2025) es la instalación más grande del artista hasta la fecha, invitando al espectador a un espacio lumínico delimitado por muros curvos que evocan arquitecturas arcaicas, con un líquido negro que vibra con frecuencias sonoras, creando una experiencia hipnótica. Finalmente, en el Arco de San Miguel, «Sun Twist» (2025) funciona como un portal hacia lo místico, cerrando el círculo conceptual y enfatizando la dimensión ritual de todo el proyecto. Con esta exposición, el CAAC proporciona una visión integral de la trayectoria de Vallés, profundizando en su singular trabajo de base científico-poética vinculado a la experiencia tecnológica

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