
Fincias, radiografía de la alegría
Por César Serna.
La espera ha merecido la pena. Después de un cierto letargo, voluntario, un cambio de hábito, menos urbano, un periodo de introspección que todo buen artista ha de tener para encontrarse a sí mismo, y potenciar así su capacidad creativa, contemplamos un nuevo trabajo de Fincias.
El multidisciplinar madrileño (publicista, editor…) resurge, purificado, cual Ave fénix de las cenizas de un particular incendio y nos sorprende con éste nuevo y audaz regalo narrativo pictórico desde su refugio taller de Torrelaguna, enmarcado en su corriente natural de un peculiar “expresionismo pop” con “toppings” de neoprimitivismo que impresiona al contemplarlo de cerca.
“Pinto y dibujo desde que tengo uso de razón… El pincel es una parte más de mí. No puedo renunciar a él”, afirma el artífice de esta nueva ópera no prima que ha bautizado como “Space”, un espacio sentido tributo a iconos de la cultura pop.
Un soplo de alegría, anhelada. La búsqueda necesaria de una emoción constante, respuesta a su mundo interior, soterrado.

Un mantra que se repite: “la capacidad de estar en armonía entre ambos mundos”. Una incitación personal transmitida por el ilustrador que vuelve a confiar, como un talismán, en el oasis artístico que supone Montsequi galería en el carismático Chamberí. Y donde el color, su otro yo, su más fiel aliado, su sombra inseparable en el recorrido plástico del acrílico, es protagonista absoluto de la muestra, donde aparece quizá más vivo, fuerte y potente que nunca (gracias a la aplicación del tubo para dar fuerza y fijación). Y vuelve a convertirse en su sello más personal, infalible, al marcar con precisión su técnica en el (grueso) trazo de los ritmos, latidos vibrantes deseados, que apelan a una itinerante emotividad siempre buscada del anónimo espectador. De ahí que su trabajo se ha tildado, en ocasiones, de “enérgico y pasional”.
El espacio artístico que le ha visto madurar constituye ahora el epicentro de una trayectoria solida y notable, marcada por una nutrida serie de exposiciones desde 1997, no solo individuales, en latitudes tan dispares como Japón, Singapur, Nueva York, Buenos Aires, México o iluminando las frías y minimalistas galerías escandinavas, que le han generado pingües premios a su labor artística como el Brasil Mundo (2021) o el público Oasis de Osaka (2018), pasaporte a templos como el Thyssen Bornemisza o el nipón Art Kintetsu.
“Mis cuadros son objetos de diálogo que trato de establecer con el espectador. Percibir ese orden detrás del caos. Creo, firmemente, en una fuerza vital que tenemos todos dentro y debemos cuidar”.

José Luis García, (Madrid, 1969) “Fincias” para los amigos, eleva su obra, en esta ocasión, a la máxima potencia, gracias a un uso, nada vulgar de la paleta cromática. Una intensidad muy deliberada que se aprecia desde la distancia, y posteriormente, en un “tête-à-tête”. Una conversación íntima con los rostros y figuras que dan vida al relato pictórico, casi de cómic de ciencia ficción, series de tv, de piezas en grandes proporciones, que integran esta escena al más puro estilo pop-art.
En el trasfondo del lienzo, el deseo de conectar con el espectador a través de lo que él considera “una interpretación lírica y emocional del espacio que le rodea”. Donde el componente humano, el ser, cristaliza y cicatriza la materia, la esencia en cada uno de sus trabajos.
Cipreses azules de la Toscana, Y mi alma vuela… O el mítico superhéroe de todas las edades, Superman. Expresionismo retro conceptual en estado puro, rescatado en diferentes dimensiones. Una incitación, apelación, cursada a modo de invitación personal e intransferible, pero en el fondo, hecha para compartir como es la esencia pura del Arte. Aunque ya se sabe que cualquiera puede admirar su obra, pero muy pocas veces, o casi nunca, se encuentra a alguien que ve el mismo mundo que prisma el artista. La respuesta es sencilla… visitar la muestra.
“Alegre Incitación”, Fincias
Montsequi, galería de Arte. C/Alonso Cano, 42. Madrid (Del 5 al 29 de noviembre 2025).

