Alfredo Alcain. Una retrospectiva

Por Luis Francisco Pérez.

Cuando en el 2013 Valeriano Bozal publicó la segunda parte de su “Historia de la pintura y la escultura del siglo XX en España (1940-2010)”, en los párrafos dedicados a la obra pictórica de Alfredo Alcaín (Madrid, 1936) se quejaba con cierta tristeza que “en el momento en el que escribo Alfredo Alcaín no ha tenido la exposición antológica que se merece”. Más de una década después sí tenemos esa retrospectiva, lamentando que, incomprensiblemente, se haya tardado más de una década en realizarla. La misma se puede contemplar estos días en la “Sala Alcalá 31” de Madrid, que con el significativo título de “Alfredo Alcaín. Una retrospectiva” ha sido muy bien comisariada por Mariano Navarro, gran conocedor de antiguo de la obra del artista madrileño.

La exposición arranca con una obra que es toda una declaración de intenciones, una sensual y brillante obertura pictórica que titulada “A la Pintura” me hizo recordar una preciosa composición musical de Francis Poulenc titulada “Le travail du peintre”, la cual la conforman seis canciones para soprano dedicadas a seis pintores, entre los cuales se encuentran dos que, directa e indirectamente, se encuentran muy presentes en la muestra: Picasso y Juan Gris. A partir de aquí, y por medio de un montaje que en su eficacia expositiva no abandona una cierta intimidad doméstica o privada, la muestra se va desarrollando (“deslumbrando”) en sucesivas olas de variada configuración formal con un único y maravilloso argumento: demostrar que la más noble creación artística (de la pintura, en esta oportuna ocasión) es siempre una sensual fiesta de la inteligencia y los sentidos, de la fantasía y la ilusión, de la figuración que no lo parece pero mucho “representa”, y de la abstracción que únicamente puede defenderse a sí misma con sucesivos reclamos de ser comprendida por medio de una representación que, aún oculta, existe como realidad sígnica y demostrativa.

Cézanne pétit-point IV, agosto 1981

La muestra no obedece a ningún orden cronológico, decisión que me parece muy acertada, pues en la obra de Alcaín hay siempre trabajos que parecen avanzar futuras realizaciones bajo otra dimensión creativa, o con otra especulación intelectual, y de la misma manera comprobamos que hay pinturas que se diría incorporan un raro y lúcido flashback perteneciente a determinadas épocas y momentos que ya fueron, pero siguen manteniendo un bajo continuo que las enlaza en el tiempo y espacio.

Las aproximadamente ciento cincuenta obras que se han podido reunir para la ocasión, desde finales de la década de los 50 (con dos pequeños cuadros: un bodegón y un paisaje, y este último me recordó a ciertas pinturas de Benjamín Palencia de los años 30 perteneciente a la época de la Escuela de Vallecas) hasta algunas pinturas fechadas este mismo año. Son pinturas en su gran mayoría, lógicamente, pero también esculturas (algunas me han recordado los “juguetes” de Torres García), como también dibujos y grabados- se despliegan sobre todo en el espacio central (se exponen obras desde finales de los setenta hasta el presente), y en la difícil parte superior (con un montaje sencillo y despojado con buen criterio) las obras pertenecientes a las décadas de los 50, 60 y 70; las cuales, desconocidas para mí en su gran mayoría (excepto las conmovedoras esculturas en homenaje a Morandi, felizmente conocidas), han sido un fantástico descubrimiento, sobre todo porque no son únicamente trabajos juveniles de las primeras épocas del artista, sino que, y así las he “leído” yo, también son demostraciones creativas de un “ser en el tiempo”, de decir: Alcaín en los años tristes y sórdidos de la dictadura franquista, pero con un rasgo que “las salva”, pues su autor nunca abandona el respeto y piadosa consideración hacia la inteligente crítica de aquellos años de miseria moral. Ello queda demostrado en las tristes y melancólicas pinturas, de una gran dignidad, de puertas de pequeños negocios de barrio que me recordaron a las pintadas por una colega y contemporánea de Alcaín, la pintora Amalia Avia, por esos mismos años.

Cézanne pétit-point XLII, junio 1982

En la obra de Alfredo Alcaín siempre encontramos obras de máximo nivel y calidad en todas y cada una de las muchas décadas de la que consta su carrera creativa, pero no creo errar si afirmo que la década de los 80 es una maravillosa “década prodigiosa” en la vida y obra de nuestro artista, no en vano es la década mejor representada en la exposición, junto al lirismo geométrico de las refinadas “partituras” que inició a partir del 2000 con el cambio de milenio (y sin duda la música está indirectamente muy presente en la obra de Alcaín). Pero esta década los 80 es sencillamente “deslumbrante”, en verdad apoteósica, con una sabia utilización del color en las pinturas y relieves que contemplamos, y que sin duda estaban contagiados esos trabajos de la efervescencia cultural de esos años. Es la década de los sensuales y hedonistas bodegones cubistas realizados con un dominio absoluto del dibujo y siempre, siempre, del color. Pero es también el sentido homenaje a Cézanne en diferentes planos y niveles de estructura compositiva, como por ejemplo en los delicados y metas pictóricos “petit point” que parecen vertebrar en su fina realización un cierto ideario sentimental y afectivo del autor. Si es que la obra entera de Alcaín no es una extraordinaria demostración del mejor arte que posee en los sentimientos y afectos su principal arma defensiva.

En definitiva, una maravillosa exposición que rinde merecida justicia a un extraordinario artista de nuestro mejor arte.   

Alfredo Alcain. Una retrospectiva

 10 de septiembre de 2025 a 11 de enero de 2026  

. C. Alcalá, 33, Centro, Madrid

Luis Francisco

Luis Francisco Pérez

Crítico y teórico del arte contemporáneo principalmente. Aunque también es comisario de exposiciones. Desde mediados de los ochenta ha escrito y colaborado en y con todas las revistas españolas de arte. .Algunas publicaciones: “Espacios de significado. Ensayos de exposiciones de arte en España, 1983-2003” (Exit Editorial) / “Crítica en el muro. Escritura sobre arte en FB”, (Exit Editorial)

       

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