Liberalismo feroz teñido de color (y humor)

Sala del CA2M, donde se ve parte de la serie sobre manos Juan Pérez Agirregoikoa.
Por Pablo Montalbán
La exposición Guerra, comercio y filantropía, del artista Juan Pérez Agirregoikoa (San Sebastián, 1963) puede verse en la tercera planta del Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles (CA2M) hasta el 11 de enero de 2026. Comisariada por Chus Martínez, se organiza en bloques temáticos entre los que se incluyen las series de manos, tigres, ahorcados a caballo, murales y vídeos del pintor. La muestra abarca, sobre todo, obra reciente, aunque también alberga algunas piezas más antiguas. Todas ellas comparten la fuerza del color y la crítica política, una reivindicación que no renuncia a la búsqueda formal. Además, Agirregoikoa emplea el sarcasmo, la ironía y la agudeza de lo simbólico como elementos naturales de su lenguaje pictórico.
Al entrar en la primera sala, tres cabezudos ―Cantor, Milton y un payaso, tal vez Nixon― reciben de frente al visitante para anunciar que esta aventura va de ellos: las matemáticas y el orden de las cosas de Georg Cantor; la poesía y el arte encarnados en John Milton; y el liberalismo feroz de Richard Nixon. A la izquierda, se abre una gran sala poblada de color que alberga las series de tigres y manos. Aquí, el pintor construye las figuras a través del mosaico de papel, y realiza los fondos con brochazos visibles de pintura acrílica.
La serie de los tigres se denomina El imperio americano es un tigre de papel, una frase de Mao Zedong. Vemos al animal fiero que encarna el liberalismo hegemónico retratado en posturas rugientes, atacantes hacia mariposas y manos, pero también en posición de descanso. Su supuesta fiereza queda parodiada en estas representaciones que tienen algo kitsch: su imagen se ablanda, su masculinidad se feminiza y se le intuye torpeza y vagancia felina. A su vera, la serie de las manos. Símbolo opuesto a la fiera (los gobernantes), encarnan a la comunidad, el pueblo, la unión y el tejido asociativo. Agirregoikoa se replantea nuestra manera contemporánea de reivindicar y trata de reflejarla en enormes manos con numerosos dedos rodeadas de mariposas, abejas e insectos voladores. ¿Matamoscas psicodélicos? ¿O la armonía de la diversidad entre humanos e insectos, entre seres diferentes?

Tigre perteneciente a la serie El imperio americano es un tigre de papel.
A continuación, se ubica la sala de los Ahorcados a caballo, donde de nuevo el color vivo destaca sobre el blanco de las paredes y dialoga con los tonos de los cuadros vecinos (pintar las paredes de la sala de algún color ajeno al blanco hubiera sido un empacho). Los caballos del donostiarra recuerdan a El Jinete Azul, etapa marcada del expresionismo alemán. Semejan figuras oníricas retratadas sobre fondos de color, que refuerzan su ubicación en ninguna parte. Lo peculiar de estos temas reside en los suicidios, ya que los jinetes que los montan cuelgan de la soga agarrada a un árbol. Para el pintor, estas escenas son suicidios involuntarios, hábitos o asimilaciones políticas que aceptamos felices sin conocer que se trata de nuestra destrucción.


Ahorcados a caballo y caballos de Agirregoikoa.
Otra sala acoge la serie de murales, inspirada en los diagramas de Venn, que se definen como representaciones gráficas empleadas en matemáticas y lógica para mostrar las relaciones entre diferentes conjuntos de elementos. Desde el museo, cuentan que “podría decirse que toda la obra y el pensamiento del artista funcionan por esa motivación de relación constante de elementos, figuras, motivos y contextos que, aparentemente, antes de aparecer en su obra, poco o nada tenían que ver.” En sus murales, técnica escogida por su funcionalidad a la hora de crear métodos de lectura y de relaciones, el artista trata de explicar sus nociones del mundo. Un ejemplo es el mural en el que se ve representado a mamá, papá, yo (el hijo) y, entre ellos, Sigmund.

Murales inspirados en los diagramas de Venn.
Frente a estas obras se hallan los dibujos de arlequines, piezas más antiguas del autor y verdaderos exponentes del humor y el sarcasmo político. Construidas en forma de viñeta, los personajes, caracterizados como arlequines, se quejan de su situación en el mundo y generan diálogos cómicos, absurdos y filosóficos.

Ilustración de arlequín
Por último, los vídeos, donde el artista despliega todo su humor y su reflexión sobre la naturaleza performativa de la política y la vida pública. Entre sus vídeos expuestos, se ve una recreación personal de la quema de libros de El Quijote. En Milagro, una sala se puebla de cabezudos que escuchan el discurso hiperbólico y absurdo de un político también enmascarado.
Guerra, comercio y filantropía presenta una buena museografía, ya que aprovecha el color y el efecto de los cuadros en su conjunto, que se despliegan sobre las salas con un resultado atractivo. Agirregoikoa es un artista que explora varias técnicas, pero me gusta que por encima de sus temáticas e ideologías, sea pintor, además de un gran dibujante. Esto hace que su serie sobre ahorcados a caballo y sus ilustraciones de arlequines resulten lo más interesante de la exposición. También su uso del color y los resultados que obtiene, donde vemos tonos muy diferentes, es un aliciente para ver esta muestra. Resultan alentadoras las performances y sus vídeos, en los que podemos verle en acción; aunque algunas de sus creaciones en este ámbito resulten algo cargantes, seguramente este efecto se realice a propósito y como parte de su discurso.
Juan Pérez Agirregoikoa. Guerra, comercio y filantropía
Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M), Avenida de la Constitución, 23, Móstoles, Madrid
Hasta el 11 de enero de 2026.

