
El Postismo: Vanguardias bajo la sombra de la posguerra
Por Manuela Sevilla.
El eco de una vanguardia singular
Hasta el 14 de noviembre, la Galería Marmurán de Alcázar de San Juan presenta una exposición conmemorativa dedicada al Postismo, movimiento literario y artístico que, junto al catalán Dau al Set y el aragonés Pórtico, representó una de las pocas reacciones españolas a las vanguardias europeas tras la Guerra Civil.
Su origen se remonta a Madrid, 1945, en el entorno del Café Castilla, donde Eduardo Chicharro Briones, junto con Carlos Edmundo de Ory y Silvano Sernesi, concibió una corriente poética y estética basada en la libertad del lenguaje, el humor y el absurdo como formas de resistencia ante la opresión ideológica.
Desde Ciudad Real, el Postismo halló un eco notable gracias al impulso de Ángel Crespo, Gabino-Alejandro Carriedo, el periódico Lanza y diversas revistas culturales, convirtiéndose en un enclave esencial de la renovación estética en plena posguerra.

Lenguaje, humor y resistencia
La exposición, comisariada por Ángel Maroto, reúne obras plásticas y literarias de los principales nombres vinculados al movimiento. Dibujos, manuscritos y pinturas reflejan la heterogeneidad del Postismo, esa “vanguardia alegre” que sobrevivió entre la censura y la incomprensión.
El movimiento se documenta en cuatro manifiestos redactados entre 1945 y 1947. Los tres primeros aparecieron en las revistas Postismo, La Estafeta Literaria y El Minuto; el cuarto, inédito en su momento, no vería la luz hasta 1974, año en que la publicación de Música celestial y otros poemas de Chicharro devolvió al Postismo su relevancia histórica.
Las revistas Postismo y La Cerbatana —ambas con un solo número publicado en 1945— tuvieron un fuerte impacto por su tono rupturista. Constituyeron un desafío directo a la corriente garcilasista, de corte neoclásico y oficialista, y reivindicaron el derecho a la imaginación frente al realismo impuesto por el contexto político y cultural del franquismo.
Entre el juego y la subversión
El Postismo se definió por su carácter anacrónico y rebelde, a la vez burgués y marginal, y por su negativa a integrarse en los circuitos oficiales. Su estética derivaba del Dadaísmo y del Surrealismo bretoniano, aunque su tono era más sensual, musical y vitalista.
Su influencia se proyectó más allá de sus fundadores, alcanzando a poetas como Ángel Crespo, Félix Casanova de Ayala, Fernando Arrabal o Gloria Fuertes, quienes incorporaron a su escritura el humor, la paradoja y la libertad del lenguaje postista.
En lo formal, la poesía del Postismo se caracteriza por la sintaxis alógica, las rupturas temporales, las enumeraciones caóticas, la distorsión léxica y el culto al retruécano. Es una poética del juego y de la crítica, que convierte el lenguaje en tema, y no en mero vehículo del contenido.
“La música —escribió Eduardo Chicharro— es la mayor fuerza de la poesía, y junto a los demás elementos ha formado algo así como el color, el aroma, el movimiento de este arte.”
Esta dimensión musical y sensorial distingue al Postismo de las vanguardias anteriores: no busca el sueño ni el subconsciente, sino una realidad poética expandida, donde lo cotidiano se vuelve extraordinario.

Una vanguardia recuperada
El léxico postista se articula en torno a la ternura por lo pequeño y lo contradictorio, a la vez que explora los extremos de lo “místico, idílico, sexual, fúnebre, animalesco y tremendo”. En su aparente frivolidad late una profunda apuesta por la libertad creativa y la autonomía del arte frente a los discursos dominantes.
La muestra en la Galería Marmurán ofrece una lectura actualizada de aquel impulso —a la vez ingenuo y radical— que entendió la poesía y el arte como un territorio de resistencia. Ocho décadas después, el Postismo sigue recordándonos que la imaginación también puede ser una forma de insurrección.
Hasta el 14 de noviembre de 2025
El Postismo. 80 años de una vanguardia española
Comisario: Ángel Maroto
Artistas presentes: Eduardo Chicharro, Carlos Edmundo de Ory, Gregorio Prieto, Gabino-Alejandro Carriedo, Nanda Papiri, Antonio Fernández Molina, Francisco Nieva, Antonio Beneyto, entre otros.
Galería Marmurán
Calle Castellanos, 37 · Alcázar de San Juan (Ciudad Real)

