
Avelino Sala. L’uomo delinquente, 2025. Porcelain, wood, books, gold leaf, and laser cutting. Variable dimensions; 120 x 110 cm. (books); 144 x 44 x 44 cm. (head and base)
Avelino Sala. These Machines Kill Fascism
Hasta el 8 de noviembre de 2025.
Galería ADN
Carrer de Mallorca, 205. Barcelona.
La galería ADN de Barcelona acoge, del 18 de septiembre al 8 de noviembre de 2025, la exposición individual «These Machines Kill Fascism» del artista Avelino Sala. Esta será la tercera muestra del artista en la galería y se enmarca dentro del Barcelona Gallery Weekend, ofreciendo una profunda reflexión sobre las distopías actuales, donde la industria bélica y las desigualdades heredadas del colonialismo vuelven a marcar las prioridades sociales. El título de la exposición retoma el famoso lema que el cantante folk y activista Woody Guthrie escribió en su guitarra en 1941: «Esta máquina mata fascistas». Avelino Sala se apropia de esta consigna para infundir a su obra un sentido de resistencia, invitándonos a una recepción estética que nos sitúa de manera crítica en el mundo y nos impulsa a reflexionar sobre el futuro de la humanidad.
Una de las piezas más destacadas de la exposición es «Estrella de cinco puntas (UN security service)» (2025), que está compuesta por las banderas de los cinco miembros permanentes con derecho a veto del Consejo de Seguridad de la ONU: China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos. Sala presenta estas banderas en forma de féretro, siguiendo el protocolo funerario que simboliza el servicio y la dedicación. Esta disposición convierte la obra en una poderosa metáfora sobre el poder y la parálisis que este mismo poder puede generar en la gobernanza global, cuestionando la efectividad de las instituciones diseñadas para mantener la paz. A continuación, se encuentra una pieza de video titulada «4′ 33″ minutos de silencio de minutos de silencio» (2020), un tríptico que parte de la obra de John Cage para crear un metalenguaje sobre el duelo colectivo. El video, que no tiene sonido, muestra imágenes de políticos, atletas y ciudadanos de todo el mundo guardando silencio en actos de homenaje, apropiándose de las imágenes de televisión para explorar la ambivalencia entre el respeto y la absurdidad de estos rituales en un contexto de conflicto constante.
En la serie «Mirror Stage» (2024-2025), Avelino Sala establece un diálogo entre la historia del arte y el mundo actual. Confronta grabados de Goya, como los de «Los Desastres de la Guerra» y «Los Disparates», con imágenes de prensa que reflejan conflictos bélicos contemporáneos. Esta especie de espejo, que evoca el concepto del estadio del espejo de Lacan, busca reflejar la angustia existencial de la condición humana y mostrar cómo los horrores de la guerra tienden a repetirse cíclicamente. El artista señala de manera explícita los paralelismos con la crisis migratoria y el exterminio en Gaza, dotando a los grabados clásicos de una relevancia impactante. La crítica al sistema también se extiende al ámbito medioambiental con «Guernica/Fridays for Future» (2025), donde Sala incorpora lemas ecologistas y referencias de la historia del arte sobre el paisaje, plasmados en secciones de troncos de árbol, creando una especie de arqueología del presente que denuncia el colapso ecológico.
Otra obra significativa es «L’uomo delinquente» (2025), una escultura que parte de una antigua cabeza de porcelana para evocar la pseudociencia de la frenología de Franz Joseph Gall. Sala superpone la división del cráneo en «órganos» que supuestamente controlarían facultades mentales, acompañando la pieza con libros cromados que presentan conceptos relacionados con el comportamiento. Esta obra actúa como una crítica biopolítica a la peligrosa tendencia de categorizar y esencializar a las personas, una sublimación de disposiciones morales que ha marcado los siglos XX y XXI. La exposición se completa con otras obras, como la serie de acuarelas «Ecotopia» (2025) y el globo terráqueo de «Naturaleza muerta» (2025), que profundizan en la crisis del modelo capitalista depredador y la supuesta racionalidad que lo sostiene. En conjunto, el sistema estético de Avelino Sala, lleno de paradojas y ambivalencias, no ofrece respuestas definitivas, sino que despliega un abanico de preguntas y asociaciones que invitan al espectador a reconstruir significados a partir de su propia experiencia, confrontándolo con las múltiples realidades de nuestro tiempo.

