Francesca Martí abrazando uno de sus “Dreamers” (Soñadores)

FRANCESCA MARTÍ. Reflectancias de Soñadores y Creyentes

Por Alejandra Cerquera Kilby

Hoy se inaugura la 20.ª edición KIAF (Feria Internacional de Arte de Corea) en Seúl, en la que la artista Francesca Martí (Mallorca) exhibirá obras recientes con PYO GALLERY (Seúl), razón por la cual se hace más interesante revisar parte de su trayectoria artística, para entrar en contexto y poder apreciar mejor su propuesta actual.

Abordar la trayectoria artística de Francesca Martí es complejo. Están presentes, en su amplia trayectoria, propuestas artísticas diferentes, como la escultura en aluminio, acero y resina poliéster, fotografía intervenida, instalaciones, videos, performances, y técnicas mixtas que han posibilitado una expresión artística con varias facetas. Por esta razón, me enfoco, en especial, en su obra escultórica y pictórica referente a lo que ella ha denominado Dreamers (Soñadores) y Believers (Creyentes).

Inicialmente, al observar sus esculturas de la serie “Dreamers and Believers” (2012-2023), en escala cercana a la natural, y en pequeña escala; no se genera un referente específico inmediato, en el observador, debido a que no tienen una singularidad, su anatomía es referenciada, se distancia de la realidad, y esa, al parecer, es la intención de la artista; son figuras moldeadas por presiones exteriores que las vuelve indefinidas. Su forma no emerge totalmente de su fuerza estructural inherente, propia de la anatomía humana, son “blandos”, con apariencia maleable, tienen sobre su cuerpo la “huella” de las presiones que han recibido, han sido moldeados por fuerzas dactilares que actúan sobre la materia. Su moldeamiento, a pequeña escala, es transmitido a las piezas de gran tamaño, quedando la impronta manual de las manos de la artista.

“Dreamer Altair” Museo Xiao Hui Wang, Shanghai 2022. Permanente en la Zhuzhong Art Foundation en Beijing.

Su obra puede representar personajes individuales, llamados Dreamers (Soñadores), o bien grupos, denominados Believers (Creyentes), que construyen sus propósitos a partir elementos comunes que los direccionan, que puede ser sus sueños, o un mismo proyecto, creencias en común, o fuerzas que los movilizan de manera voluntaria o forzosa. Definitivamente, lo que llamamos cultura, en sus múltiples expresiones y complejidades, se construye con un tejido social, que se crea, se conserva en algunos aspectos y se transforma, modificándose con el tiempo. Y hoy en día, la obra de Francesca Martí, se hace más vigente, porque estamos en la era de la comunicación global, donde la información, de muchos tipos, se comparte con más facilidad y se forman, más fácilmente, grupos que comparten ideas afines, una nueva dinámica de la cultura, cada vez más interactuante, debido al auge de la comunicación global mediática o física.

Believers – Energy Violet (2023) Instalación en la exposición ENERGY. Koelwaterhal, Zwolle, The Netherlands

Los sueños personales de un Dreamer, pueden pasar de lo individual a lo colectivo, formándose un grupo de Believers, que, en un mayor o menor grado, tendrán un objetivo común, o irán en una misma dirección indicada o demarcada por un pionero.  De esta manera, su lenguaje escultórico se distancia de lo representacional que tiene una identificación específica de los personajes, y pasa al plano que nos cuestiona, donde la pregunta podría ser: ¿En qué nos hemos convertido?, ¿Qué nos identifica?, ¿Qué o quienes moldean nuestra identidad individual y grupal? Tal vez hemos pasado del “Pensador” (1881-1882) de Auguste Rodín (1840-1917) de rasgos definidos, a una estructura ausente, abatida, o a un estado de introyección profunda en el que nos proyectamos de lo terreno a lo eterno, asumiendo el nombre de diferentes constelaciones, como los atribuidos a los tres grandes Dreamers of Beijing (Soñadores de Pekín) que tienen el nombre de Vega, Dened y Altair, tres estrellas que se destacan en el cielo nocturno del lugar y pueden expresar el anhelo de cada civilización de asumir su propio sueño, a partir de su historia local, con sus circunstancias de tiempo y lugar. El ser humano ahora no configura el desarrollo de sus posibilidades a partir de su interioridad principalmente, sino que es presionado exteriormente hacia un ideal que puede ser relevante y verdadero, o falso y distorsionado.

Rodín conceptualizó su obra a partir de unos precedentes y lo expresó así:

      “El Pensador tiene una historia. En los días pasados, concebí la idea de La puerta del Infierno. Al frente de la puerta, sentado en una roca, Dante pensando en el plan de su poema. Detrás de él, Ugolino, Francesca, Paolo, todos los personajes de la Divina comedia. Este proyecto no se realizó. Delgado, ascético, Dante separado del conjunto no hubiera tenido sentido. Guiado por mi primera inspiración concebí otro pensador, un hombre desnudo, sentado sobre una roca, sus pies dibujados debajo de él, su puño contra su mentón, él soñando. El pensamiento fértil se elabora lentamente por sí mismo dentro de su cerebro. No es más un soñador, es un creador”.https://es.wikipedia.org/wiki/El_pensador

La plasticidad está inherente en la obra de Francesca Martí, contiene el potencial del ser humano de deformarse, diluirse, pero también el potencial de sufrir su condición adversa como punto de partida para reflexionar sobra las causas de su decadencia, e intentar de nuevo “tomar forma”, reconstruyéndose sobre paradigmas que le hacen más vitales y verdaderos. También puede interpretarse como una progresiva construcción de una identidad más particular, partiendo de una identidad fisionómica genérica, donde una persona se parece a otra, pues la cultura tiende a crear homogeneidad, pero a partir de esta igualdad aparente, se va construyendo una identidad específica y única. Es el ser humano con vulnerabilidad, pero también con potencialidad de ser, su resiliencia, en su búsqueda de lo bello, lo bueno, lo verdadero.

Escultores como Oleksandr Arjipenko conocido como Archipenko (1887-1964), con sus esculturas tendientes a unas anatomías geométricas y Henry Moore (1898-1986) con sus cuerpos reclinados, estilizaron la figura humana, generaron espacios dentro del cuerpo, oscilaron entre lo geométrico y lo orgánico en las formas, pero manteniendo un volumen en tensión, suavizando las superficies de la piel en la mayoría de sus obras. Otras alteraciones en la figura humana se notan en la obra de Alberto Giacometti (1901-1966), quien alarga la corporeidad en brazos y piernas, logrando que se perciban frágiles y a la vez decididas, moviéndose con pasos largos, con un torso que se reclinan levemente hacia adelante, sus esculturas tienen textura, una rusticidad que logra en sus modelos de arcilla, que luego sirven de base para la fundición en metal. De forma más radical, Antony Gormley (1950) interviene la figura humana, ya sea, en pequeña escala, como su instalación “Amazon Field” (1992), con cientos de pequeñas figuras en arcilla, sin rasgos faciales muy definidos, no se definen las extremidades, que aparecen como parte de la masa corporal, solamente los ojos marcados como un punzonado son los que los humaniza; todas estas figuras están elaboradas, en gran parte, por artesanos locales de acuerdo a los parámetros del artista. También Gormley realiza obras monumentales que destacan sobre los paisajes, fragmentando la figura o extendiendo su anatomía hacia el exterior, para posibilitar la expresión de su estado interior, sus emociones, sus estados de contemplación y trascendencia; refiriéndose a sus pequeñas figuras, él comenta, en una entrevista realizada en Porto Velho, en el Amazonas, lo siguiente:

      «… es simplemente extraordinario cuando usted trae, ya sabe, veinte libras de arcilla y cuarenta personas juntas y dice vamos a tratar de hacer un equivalente a nosotros mismos, pero en un tamaño cómodo que se ajuste entre las manos, y hacerlos rápidamente, porque no quiero que sean representaciones, solo quiero que sean,  algo equivalente al cuerpo humano, pero que se ajuste a las manos, así como tu corazón se adapta a tu cuerpo, todos encuentran su propia forma de tomar la arcilla y su momento, realmente el momento en que se convierte de ser solo una masa, en algo particular,  y ese momento es reafirma por la fabricación de los ojos, que es un momento de concentración para el fabricante, pero también el momento en que la arcilla se convierte en esculturas.»

Este contexto con obras de otros artistas es para poder ubicar el por qué es muy específica y única la obra de Francesca Martí, entender la “gramática” de su visión, aunque comparta, inevitablemente, algún elemento de otras propuestas, como es usual en los artistas, ya que están ubicados entre las influencias del pasado y el presente, para construir futuro, expresándolo artísticamente.

En sus esculturas grupales, ella logra una interacción única, ya sean los personajes, de grande o pequeño tamaño, logra establecer un vínculo, una especie de comunicación que los une, direccionándolos en un determinado sentido. Todo esto puede suceder dentro de un contexto real, como la plaza donde están exhibidos, o en una obra con técnica mixta donde están sobre un plano fotográfico que los sitúa en una ciudad, o interactuando en un ambiente de bloques creado por la artista. 

Francesca Martí, Working on the Elevation in New York (2023)

Obras escultóricas como las de Anish Kapoor (1954), hacen énfasis en las reflectancias metálicas, como en su trabajo “Cloud Gate” (Puerta de Nube) apodada “El Frijol”, definen gran parte de su impacto en el hecho de que actúa como un gran espejo multiforme y tridimensional. “Cloud Gate” distorsiona ópticamente el horizonte, las nubes y las personas que se acercan a observarla en la Plaza Grainger en Chicago. Otras obras de Kapoor, con efectos similares, son: “Turning the world up side down” de acero pulido con forma de doble trompeta, que invierte la imagen de su entorno, o “Sky Mirror”, que es un círculo cóncavo de acero pulido orientado hacia el cielo, también está, “C Curve”, un semi círculo rectangular y cóncavo que invierte el paisaje.

El sociólogo polaco-británico Zygmunt Bauman, define los tiempos actuales introduciendo el término de “modernidad líquida”, que también definen los sociólogos como “modernidad tardía”. 

El concepto de modernidad tardía se construye contra el telón de fondo de un mundo fragmentado de identidades en competencia y contraste,​ y culturas de estilo de vida.​ La matriz de la personalidad moderna tardía es la manera ambigua en que las relaciones sociales fluidas afectan a los individuos, produciendo un sí mismo reflexivo y múltiple.

En la obra de Francesca Martí las reflectancias son complejas, las figuras se diluyen, son “fluidas” como el mercurio,  como una “modernidad líquida”, asimilándose a los brillos del aluminio y el acero, incluso  los metalizados en color resultado de la transparencia, recibiendo los reflejos de su entorno y el de  los otros personajes que le acompañan, son “El ser espejo” ,que refleja todo, pero que en el interior tiene una esencia única, y no el que contempla hacia afuera un espejo, es decir,  “El hombre en el espejo”, título muy usual en varios libros y además, es también,  una canción celebre de Michael Jackson titulada “Man in the mirror”, que reflexiona sobre la necesidad de hacer un cambio que haga la diferencia a partir de “una reflexión en el espejo” de lo que somos y hacemos. Los seres representados por Francesca son figuras de apariencia casi líquida, vulnerables, plásticos, deformables, que asimilan presiones y huellas, pero que se mantienen cercanos a una identidad corporal reconocible, evidenciando una capacidad de mantener una integridad, aunque parezcan anónimos, son un signo de los tiempos actuales.

Dreamer Dubhe (2019) Instalación permanente “Technology Park”, The Netherlands, Francesca Martí

Otra faceta de sus figuras, al ser observadas con más detalle, es su capacidad de reflejar las sombras y luces de su entorno, debido a su reflectancia, lo produce una capacidad de ser mutantes en su expresión del rostro, casi como un efecto de pareidolia, pero no de la similitud del rostro humanos por asociación, sino en la capacidad de generar dependiendo del ángulo que se miren, varias posibilidades emocionales: pueden ser reflexivos, angustiados, perdidos en los pensamientos, ausentes, esperanzados, soñadores; no tienen un rostro específico, y a su vez, tienen muchos rostros.

En la historia de la pintura hay obras que pueden representar grupos, cercanos o distantes, de personas que son participes o protagonistas de una escena, que puede ser: una conversación, un evento mitológico o religioso, una batalla, o un evento específico y único que se quiere destacar. Obras como “La escuela de Atenas” (1509-1511) de Rafael Sanzio, donde están presentes más de 50   personajes, o como “La balsa de la Medusa”, un trágico naufragio (1818-1819) de Theodore Géricault donde se salvaron 15 personas, o sorprendernos con “Las bodas de Caná” (1562-1563) de Paolo Veronese donde aparecen alrededor de 130 participantes y el intrigante “Jardín de las Delicias” (1500-1505) de Jheronimus Bosch (El Bosco) con innumerables figuras humanas, animales y criaturas extrañas. Francesca Martí plantea sucesos similares, pero como una fuerza que une y direcciona, situándolos ocasionalmente en un contexto fotográfico con referentes a una ciudad, o con ausencia de referentes, ya sea en ascenso o en descenso, situados sobre bloques, donde la estabilidad es precaria, como la realidad actual.

Green Magnitude (2023), Francesca Martí. Fuente: Alejandra Cerquera Kilby

Las esculturas, que podemos denominar de pared, logran comunicar incertidumbre, reflexión, asombro, donde algunos personajes mantienen igual postura corporal, clonados anímica y gestualmente, no necesariamente como una ausencia de identidad, sino como un posible acuerdo en su estado, los une una causa, una adversidad, un propósito, una cultura común, o un entramado de creencias, y están allí, en medio de unas condiciones desestabilizantes, o en curso de derrumbamiento, donde un personaje individual, aleja sus brazos del cuerpo, gira su rostro hacia un lado y da la sensación de estar analizando la situación precipitante para resolverla.

Definitivamente, emociona la narrativa implícita en la obra escultórica de Francesca Martí, ella posibilita la expresión de las situaciones internas y externas que afectan al ser humano, con sus sueños en busca de soluciones o con ideales que quieren hacerse más grandes, compartiéndolos con otros; hay analogía, reflexión, y trascendencia en su propuesta.

Próximas exposiciones programadas de Francesca Martí:

  • Marzo 2026 en Gerhardt Braun Madrid con el tema “Resilience” Video instalación, «Refugees into Nature«, «Rotational Energy
  • Abril 2026, exposición colectiva en Amare Bélgica con la Galería Ysebaert. “Resilience” “Green Swarm
  • Junio 2026, Retrospectiva en Haunt Front Views Museum de Berlín. Está basada en el libro “Passage & Presence” editado por Mark Gisbourne y publicado por DCV Berlín.

Fotos, fuente: Francesca Martí

Alejandra Cerquera Kilby

Máster Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas. Máster en Comunicación e Industrias Creativas. Grado Administración de Empresas. Fundadora y directora de ARTCALI, FERIA DE ARTE INTERNACIONAL durante tres años. Dirección y desarrollo de galería ARTE AMERIKA, Cali, Colombia durante 10 años. En la actualidad escribe para UEP!MALLORCA.

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