
Diego Opazo. Una lejanía próxima
Del 9 de mayo al 25 de julio de 2025.
Galería Marisa Marimón
C/Benito Vicetto nº5-bajo. Ourense
La exposición Una lejanía próxima de Diego Opazo, que se presenta del 9 de mayo al 25 de julio de 2025, es una profunda exploración fotográfica de paisajes que oscilan entre lo onírico y lo real, entre la memoria y la imaginación. Opazo, conocido por su enfoque introspectivo y su búsqueda de lugares alejados de la vida urbana, construye en esta serie escenarios ambiguos, silenciosos y cargados de un tiempo primigenio. Sus imágenes, desprovistas de la figura humana, evocan una sensación de extrañamiento, como si pertenecieran a un sueño recurrente o a un recuerdo lejano que la memoria ha moldeado sin certezas. La oscuridad, la calma y la falta de dimensiones claras en estos paisajes sugieren una lejanía que puede ser tanto espacial como emocional, sumergiendo al espectador en un territorio donde el tiempo y la distancia se difuminan.
El propio Opazo describe esta serie como el resultado de un fracaso, de una búsqueda imposible por capturar lo que solo existe en la imaginación. Las fotografías, tomadas en la noche—un espacio donde las coordenadas temporales y físicas se pierden—, transmiten una sensación de proximidad frustrada, como si los lugares retratados estuvieran siempre al borde de desaparecer. Esta ambigüedad calculada es una constante en su obra, donde detalles aparentemente mínimos adquieren un peso simbólico, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre conceptos como la huella, el pasado y el viaje como experiencia de desarraigo.
Con una trayectoria consolidada y múltiples reconocimientos, Opazo reafirma en Una lejanía próxima su maestría para transformar lo fotográfico en un medio poético. Esta exposición, su tercera individual en la galería, confirma su habilidad para crear imágenes que, aunque surgidas de la realidad, trascienden lo tangible para habitar en el terreno de lo evocador y lo enigmático. Una invitación a perderse en paisajes que, pese a su aparente lejanía, resuenan con una familiaridad inquietante.

