
La fe, la espera, una instalación de José Manuel Ruiz
Entrevista realizada por Marta Oliveira. Oporto (Portugal). Viernes 25 de abril de
2025.
El artista español y profesor universitario José Manuel Ruiz (Toledo, 1984) se encuentra en Oporto durante el mes de abril realizando una residencia artística en la Escuela de Artes de la Universidad Católica Portuguesa, concretamente en el Centro de Investigación en Ciencia y Tecnología de las Artes (CITAR). La fe, la espera, es su última propuesta instalativa.
Mo. La fe, la espera. Extraño título.
JMR. Gracias. Me lo tomaré como un cumplido.
Mo. ¿Es vinculante?
JMR. La fe siempre lo es. Te vincula —y de qué manera— a una causa superior.
Los seres humanos necesitamos la fe. Es justamente ese compromiso, ese
conjunto de creencias, lo que permite que no solo tengamos ideas, sino que las
realicemos. En arte hay que tener fe en las obsesiones hasta sus últimas
consecuencias.

Mo. ¿Cómo surgen esas obsesiones?
JMR. En mi caso son imágenes, también escenas. Son inquietantes. Aparecen, desaparecen, vuelven a aparecer teñidas con otro matiz. En todo caso, a las obsesiones hay que ofrecerles un cuerpo —para que no destruya el de uno—,darles forma, sentidos: un corpus mayor, en definitiva. Es justo ahí donde la
práctica artística cumple su rol.
Mo. ¿Y cómo se da ese proceso?
JMR. Sangrando (risas). Yo suelo trabajar con la instalación multimedia y, como tantos otros instaladores, tengo un hándicap: mis ideas en arte dependen del espacio donde ocurren. Esto lo demora todo, aunque también permite su maduración. La instalación hace en el espacio lo mismo que la performance en el tiempo: dispone en el espacio un mundo que es provisional y que será desinstalado. Se apodera del espacio por un momento, al igual que la performance se apodera del tiempo. Así, las ideas en el arte de la instalación están supeditadas al espacio. El espacio determina la idea. En el montaje surgen realmente las ideas. El montaje es proceso de creación. Yo puedo planificar una
obra —siempre me la imagino en un espacio ideal, dibujo, hago bocetos, me preparo para valorar todas las opciones, contingencias, etc—, pero en el proceso de montaje debo ser capaz de modificar lo pensado para sacarle el máximo rendimiento al espacio. La distancia entre una primera idea y su efectivización es demasiado larga y compleja. Es ahí donde se sufre de cierta impotencia.
Mo. Si no me equivoco, para esta instalación has estado escribiendo.

JMR. Cierto. Realmente nunca he dejado de escribir. Me interesa demasiado la literatura como para prescindir de ella. En la mayoría de mis instalaciones la literatura está presente. Habitualmente ha estado vinculada a lo sonoro, la sonoridad de la palabra ha sido para mí el lenguaje natural con el que la literatura se ha hecho presente. Sin embargo, en La fe, la espera, lo literario aparece como texto vivo, blanco sobre negro. No abandona su especificidad de palabra escrita legible para el espectador. Para ello me he valido de la idea de teleprompter. El texto aparece por la zona inferior de la pantalla y desaparece por la superior. En total son treinta minutos. Sí. Me atrevo a afirmar que esta instalación es
eminentemente literaria y quizás sea esa una de las fortalezas de la obra.
Mo. Interesante modo. ¿De qué tipo de literatura te rodeas?
JMR. Bien. Me gusta la idea de rodearse. Me gusta sentirme rodeado por grandes obras. Es difícil salir de ahí. Antes he dicho que me interesa la literatura, pero no es cierto. Me interesan los artistas que utilizan la literatura como lenguaje. Y hacer arte con literatura no es escribir historias, eso es storytelling.
Es tener la capacidad de hacer que la obra atraviese al lector, que lo corrompa, que le abra las puertas de lo impensable. Y para ello —pienso— hay que exceder los límites del propio lenguaje. Para este proyecto me he dejado embaucar especialmente por Jon Fosse y, de nuevo —reconozco que es una de mis debilidades—, por Samuel Beckett. Pero especialmente por el nórdico. También por Tom Waits y por San Pablo. Sin conocer todavía hacia qué territorios se dirigía la instalación, sí tenía claro el tono que quería para la obra. Y es ahí donde hay que dejarse rodear. Es un buen verbo, muy circular, y tiene riesgo.
Mo. Aunque la instalación solo va a estar accesible durante dos días, hay
anunciadas cuatro activaciones. Cuéntanos.
JMR. Exacto. Mañana y tarde. En primera instancia pensé en componer una pieza sonora específica para la instalación, guiándome por ese tono que comentaba antes. Pero al llegar a Oporto y conocer las instalaciones de la Escuela de Artes de la UCP cambié de idea. Tienen unos estudios de sonido
fantásticos, pianos por todos lados, salas insonorizadas, etc. Y me apetecía experimentar con los sintetizadores. ¿Por qué no? He estado unos cuantos días aislado buscando el sonido adecuado, sin prejuicios. Finalmente he montado un set en la sala y produciré el sonido en directo. El resto del tiempo habrá silencio. Difícil superarlo, por otro lado.
Mo. ¿Vano abocinado?
JMR. Vano, del latín vannus. Vacío. Ilusorio, irreal, aparente. ¡Arte! Es un paso de luz velada, espiritual, pero también es un dispositivo defensivo, necesario para revolverse tras los muros. Una dualidad cautivadora.
Mo. Cerraremos con una parte de tu texto, de ese texto que los espectadores
podrán leer en La fe, la espera. ¿Es posible?
Allá, arriba
Eso pensaba
Que desde cierta distancia se espera
Uno está aquí, sí
Es indudable
Y necesita poca cosa, realmente
Luz elemento
Poco
Espacio reducido y luz elemento
Casi nada
Si pudiera levantar un párpado
Parpadear después
Subirlo, bajarlo
Así, justo así
Nada
Qué osadía
Aquí, abajo
Ojo, párpado, son irreconciliables
Aferrarse a algo
A veces resulta efectivo
A qué
Allá, arriba
El caso es que uno sigue aquí
Horizontalmente presente
Incubando
Está incubando
Sí
El uno al otro
Qué otro
Nunca ha habido otro
Su ocultismo lo es, con seguridad
A menos que haya cambiado en un instante
Pero no lo cree
No es probable
Respira entre los pliegues
Se conmueve
Como en un puesto fronterizo
Solo, eso es
Sábanas, solo
Porque nunca hubo un otro, realmente
Vestido de evidencia no sería
Debe ser más eso
No crees, dice el uno
Textil
Retales
Tejido del envés
Sí
Y un hilo de luz
Misteriosa unidad, al fin y al cabo
Hilo conductor
Hilo inmóvil, conmovedor
Y el uno cree moverse
Las articulaciones
La fiebre
El gramaje
Ahora sí
El peso, se mueve
Entre la luz del elemento
Y aquí un hueco
Uno de tantos, especialmente
Como una llamada que uno espera
Qué se espera
Dudar
Oír
Ser
Estar
Se espera
Esperamos reconocer
Como lo irreconocible
En definitiva
Se espera
Sí
Se espera

