
Edu López. Un muerto normal.
Del 25 de abril al 13 Junio de 2025
Galería Espacio Marzana
Martzana Kaia, 5, Ibaiondo, Bilbao, Bizkaia.
Desde 1984, una obsesión silenciosa ha acompañado a Edu López: coleccionar números atrasados de Poesía, Revista Ilustrada de Información Poética, aquella publicación financiada por el Ministerio de Cultura y dirigida por Gonzalo Armero entre 1978 y 2003. Más que una revista, cada ejemplar era un cofre de sorpresas. Junto a sus páginas, solía incluirse una separata: un suplemento que convertía cada entrega en un objeto único. La Proclama de Pombo de Gómez de la Serna, el cartel de The Jazz Singer, textos inéditos de Cansinos-Assens o el anuncio del combate entre Jack Johnson y Arthur Cravan en Barcelona… Esos fragmentos, aparentemente dispersos, funcionaban como piezas de un rompecabezas infinito. López no solo coleccionaba revistas: atesoraba ecos de un pasado cultural que, como él mismo admite, persiguió «con mucho afán, pero con escaso éxito».
En 2024, esta fascinación por lo fragmentario tomó forma en Un muerto normal, un libro y una exposición que orbitan alrededor de una idea: la separata como metáfora existencial. «Un muerto normal, bien mirado, es también separata de algo», escribe López. La frase, enigmática, condensa su visión: la vida, el arte y la memoria son suplementos de algo mayor, restos que adquieren sentido al reagruparse. El proyecto nació de un verso incluido en la página 36 del libro: «…te vieron/allí/sobre la nieve/aún-/que/creían que ya/estabas/muerto//normal». Esa línea, casi un haiku funerario, irradió hacia pinturas, dibujos y textos que conforman la exposición, conectando con El burdel lunar (Bilbao, 1991), obra previa de López que exploraba márgenes literarios y visuales.
La muestra funciona como una quinta parte no escrita de aquel proyecto. En ella predominan la pintura, el dibujo y el texto, mezclados con una «pulsión enciclopédica» y un desdén absoluto por los cánones. Influencias como Raymond Roussel —con su obsesión por los procedimientos mecánicos y las duplicidades— impregnan las obras: listas, fragmentos, citas perversas y juegos de espejos se repiten como motivos. López no busca cerrar ciclos ni completar narrativas: «No sugiere que cierre nada, tampoco que continúe algo abandonado», aclara. Se trata, más bien, de un ejercicio de plenarismo —término acuñado por el artista— donde el paisaje transformado habita en «alguna parte difícilmente descifrable» de la mente.
El título mismo, Un muerto normal, es un guiño a la duplicidad. Como Roussel en La Doublure (1897), López juega con resonancias y dobles. En el prólogo del libro, advierte que muchas frases «son títulos, o lo aparentan». La exposición podría haberse llamado Una pájaro sin ciervo, La sonrisa del Bosco o Ruido negro, entre decenas de opciones descartadas, pero «presentes por destilación». Esta proliferación de nombres refleja la naturaleza líquida del proyecto: cada obra es un nudo en una red de significados que se expande y contrae.
En el corazón de Un muerto normal late una paradoja: aunque surge de un poema «ligeramente autobiográfico», rechaza lo confesional. Las piezas se construyen desde «un momento excepcional», pero aspiran a lo ordinario. Incluso su conexión con El burdel lunar es una «finta inesperada», no un hilo cronológico. López insiste en lo efímero: «Nunca ha resultado sencillo vivir de memoria. Tampoco importa», cierra, citando su propio prólogo.
La exposición, como las separatas de Poesía, existe en ese limbo entre lo independiente y lo complementario. Es un suplemento de un libro que, a su vez, es suplemento de sí mismo. En este juego de cajas chinas, López celebra lo incompleto: el arte como restos que, al reagruparse, encuentran un hogar transitorio en «los márgenes del algodón» o en «la ventana defectuosa» de la percepción. Aquí, lo perfecto no es una meta, sino un eco: un sonido que se desvanece mientras otra nube —siempre otra nube— cruza el cielo de la memoria.


Buenas tardes,
Me gustaría contactar con Edu López para encargarle un cuadro. Tenemos un Tintín suyo y unos amigos quieren encargarle uno.
Serían tan amables de pasarme su contacto, por favor.
Un afectuoso saludo.
Antonio Laseca
Buenos días Antonio, puedo darte el contacto de su galería Espacio Marzana y su teléfono. Mira en su web antes ya que el horario cambia en verano.
Galería Espacio Marzana
Telf: 944 16 75 80
Martzana Kaia, 5, Ibaiondo, Bilbao, Bizkaia.
Saludos