Elsa Paricio

Elsa Parcio, Biblioteca. Foto: Rafael López Borrego

Elsa Paricio. El archivo del Tiempo

Por Rafael López Borrego

El arte de vanguardia supone un tipo de representaciones artísticas en las cuales los creadores dejan de lado las cuestiones temporales para centrarse en una investigación que tiene las dimensiones del propio arte como objeto de estudio. No será hasta la posmodernidad cuando varios artistas retomen la cuestión del tiempo como tema central de su trabajo. Un tiempo que es analizado en diferentes vertientes y desde todo tipo de manifestaciones, que abarcan desde lo performático a lo objetual, pasando por otras más clásicas como lo pictórico o escultórico. Puede que el momento que estamos viviendo sea solo un tiempo desquiciado como dice Paul B Preciado (Dysphoria Mundi 2022: pag 97) tratando el autor de traducir las palabras que el príncipe Hamlet pronuncia cuando resulta para él imposible escapar de su destino. Un tiempo distorsionado por la acción humana donde la huella del antropoceno se manifiesta día tras día de forma sutilmente devastadora. El tiempo es imposible de aprehender, si nos remitimos a la idea de tiempo solo podríamos hablar del tiempo presente, de lo que pasa, es un “pasaje transitorio entre lo que va y lo que viene” (Espectros de Marx 1995: pag 45) como bien expresa Jacques Derrida. Se escapa ante nuestros ojos y no podemos hacer nada por hacerlo regresar, Sabemos también que viene hacia nosotros, pero igual que llega se marcha y no permanece, no acuna, simplemente pasa. La llegada de la modernidad y los avances del sistema capitalista implica una nueva concepción temporal en la que nos movemos entre los momentos dedicados al trabajo y los dedicados al ocio. Podemos dar a este último la ocupación que queramos, desde la vertiente comercial de un disfrute consumista, la de un espectáculo situacionista cuyos resquicios promueven la percepción distraída o el aprovechamiento del mismo a través del conocimiento y la cultura.

Elsa Parcio, Biblioteca. Foto: Rafael López Borrego

En este ámbito de reflexión la artista Elsa Paricio ha desarrollado su proyecto titulado Biblioteca Nacional y viajando por España, en los últimos seis años, ha distribuido por el país cilindros de cristal, colocados en parejas, cargados de tinta china. El paso del tiempo ha hecho que el contenido de los mismos se evapore, adquiriendo formas distintas en los restos de tinta que han quedado impregnados sobre el cristal. Las diferentes condiciones climáticas han sido capaces de crear distintos dibujos y caprichosas formas. En algunos casos los cristales se han roto, en otros la evaporación ha sido mucho más rápida. Los registros del paso del tiempo se han realizado con documentación fotográfica y también videográfica que puede ser observada en la exposición. Se trata de una suerte de alquimia donde puede observarse el comportamiento de la naturaleza y la acción de la misma sobre los cilindros con el tiempo como protagonista. Un escenario donde parecen confrontarse la naturaleza y el hombre, cuyo enfrentamiento nos remite a la estética de lo sublime, en el cual la naturaleza sale siempre vencedora. Enlaza la visión de cada uno de los cilindros expuestos en diferentes baldas en una de las salas del museo, con la idea de la ruina y la impotencia humana ante el comportamiento desbocado e incontrolable de la naturaleza. Pese a la fascinación que haya podido surgir por los avances de los que el ser humano ha sido capaz, la acción devastadora de la naturaleza es capaz de acabar con todo. Para ello solo es necesario que el tiempo pase y simplemente nos remita una huella, un recuerdo, un cilindro de cristal con pequeñas anotaciones en tinta que nos dan idea de lo que en un principio pareció ser. Ante todo ello no podemos considerar, como dice Rafael Argullol, que estemos contemplando algo anacrónico, sino que el sentimiento que aflora es el de una “enfermiza melancolía” (La atracción del abismo 2006: pag 23).

Elsa Parcio, Biblioteca. Foto: Rafael López Borrego

Los documentos de veracidad que forman parte de la exposición, ya sea de forma física, en papel fotográfico o en soporte video, no dejan de ser una suerte de archivo de las acciones llevadas a cabo y las consecuencias que el tiempo ha causado sobre la idea original. El archivo como sabemos tiene una naturaleza abierta, otorga libertad al artista para seleccionar y reconvenir de una manera diferente, creando un nuevo corpus que permita una lectura distinta de lo que se ha presentado. Como dice Ana María Guasch ya no estamos ante simples prácticas que tienen que ver con el collage o con el fotomontaje, sino que hablamos de otros conceptos como índice, serialidad, repetición, secuencia, mecánica, inventario, monotonía y “trabajos singulares libres” (Derivas 2021: pag 213). Todos ellos parecen darse cita en las obras que estamos comentando. Un fiebre de archivo que parece continuar en el ámbito del arte contemporáneo frente al descenso que han sufrido otras temáticas que, como esta, se pusieron de moda a finales del siglo XX y que, pensando en el arte abyecto, al cual Hal Foster (Malos nuevos tiempos 2017. Editorial Akal) citaba como una de las tendencias artísticas actuales, han desparecido casi por completo del ámbito de las representaciones. Sin embargo, las políticas de archivo parece que se han ido consolidando y, como observamos, ganando importancia dentro del mundo del arte de los últimos veinticinco años. El título de la exposición, que también alude a la distribución de estos cilindros por el territorio nacional, remite a esta idea archivística con la inclusión de la palabra biblioteca, que no deja de ser un depósito de aquello que queremos conservar. El ámbito de lo desconocido y la situación liminar que se establece entre la realidad y lo posible, forman parte de esta exposición donde se puede constatar que el tiempo, inexorable, deja su huella sobre los vestigios de lo humano.

Elsa Paricio. Biblioteca Nacional

Comisario: Tiago de Abreu Pinto

Del 27 de marzo al 8 de septiembre de 2025

DA2. Domus Artium 2002 de Salamanca

Av de la Aldehuela s/n. 37003 Salamanca

Rafael López Borrego

Rafael López es licenciado en historia del arte por la Universidad de Salamanca y ha trabajado como docente en diferentes centros. También ha sido coordinador de exposiciones y actividades de un centro de arte contemporáneo y dirigió una feria de arte contemporáneo. Sus intereses se centran en el mundo del arte, la estética y el pensamiento contemporáneo. Tiene una canal de YouTube con 40.000 seguidores y miles de visitas mensuales.

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