María Ortega

María Ortega y Cristina Ortega. TAN FUERTE Y TAN FRÁGIL COMO UN NUDO QUE FLOTA

Del 28 de marzo al 21 de mayo de 2025.

Galería Arte A Ciegas

C/ Dos Hermanas, 5, 28012, Madrid.

Comisario invitado, Omar-Pascual Castillo

La exposición de María Ortega y Cristina Ortega surge como un diálogo a tres voces: las de las dos artistas y la de un curador invitado,Omar-Pascual Castillo, quien visualiza la muestra como la construcción simbólica de un territorio flotante, una isla de memorias tejidas con hilos y telas. Esta metáfora evoca tanto las «islas de plástico» que contaminan los océanos como un ecosistema de recuerdos y legados textiles, herederos de la tradición femenina representada en Las Hilanderas de Velázquez. Sin embargo, la exhibición no es un homenaje al pintor, sino a las mujeres que, a través del arte textil, han tejido nuevas narrativas contemporáneas.

El arte textil ha experimentado un auge en las últimas décadas, con numerosas artistas mujeres que recuperan técnicas ancestrales para crear un lenguaje contemporáneo. María y Cristina Ortega, aunque comparten apellido y un enfoque en lo textil, representan dos visiones divergentes.

María trabaja desde una perspectiva sensorial, donde el color y lo líquido dominan su obra, reflexionando sobre el agua como origen de la vida y su conexión con deidades como Yemayá o Kalunga. Su técnica mezcla influencias zen, artesanía caucásica y un rechazo a lo tecnológico, construyendo volúmenes que exploran fronteras físicas y simbólicas.Por su parte, Cristina Ortega cartografía la memoria desde lo íntimo, utilizando aguja e hilo para dibujar paisajes insulares en decadencia, como El Invernadero, una crítica a la explotación agrícola en Canarias y su abandono político. Mientras María moldea la tela en formas orgánicas que evocan el mar, Cristina la aplana como un velo translúcido, creando micro-relatos sobre la ruina y el vacío. Ambas artistas, aunque con estilos distintos—María más pictórica y escultórica, Cristina más dibujante e instalativa—coinciden en explorar la fragilidad como fuerza, transformando lo emocional en objetos tangibles.

La exposición se presenta como una isla simbólica, flotante pero resistente, que cuestiona cómo hemos llegado a un presente de devastación. A través del textil, las artistas exorcizan historias personales y colectivas, convirtiendo el acto de tejer en un ejercicio de sanación. La muestra, como un nudo que flota, une a sus creadoras, a la galería y al público en la creencia del arte como herramienta de restauración y resistencia.

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