
Ángel Marcos. Alrededor del sueño 1, 2001. Cortesía DA2
Ángel Marcos. Descubrir lo intempestivo en un tiempo desquiciado
Por Rafael López Borrego
Cuentan que Diógenes el cínico entraba en el teatro cuando el resto del público intentaba salir. En ese momento su actitud servía para sembrar el caos. Indudablemente caminaba a contracorriente a lo que en ese instante hacía el resto de la gente. Así que además de dedicarse en Atenas a buscar lo que llamaba un hombre honesto, podríamos decir que practicaba una actitud intempestiva, una palabra que incluye el título de esta exposición y de la que merece la pena que intentemos extraer su significado actual.
La idea de lo intempestivo es esencial en la filosofía de Nietzsche, a la que el filósofo alemán dedicó cuatro ensayos entre 1873 y 1876 bajo el título de “Consideraciones intempestivas”. Allí nos habla de la manera en la que se puede ir a contracorriente del espíritu de la época, manteniendo una actitud crítica hacia la cultura contemporánea. Tengamos en cuenta que estamos en los inicios de la modernidad, de la que Nietzsche trata de criticar sus valores, aunque no se trata solo de ir en contra, sino de construir para lo que se encuentra por venir.
En su ensayo “¿Qué es lo contemporáneo?” incluido en una recopilación de textos de Giorgio Agamben recogida bajo el título Desnudez (Editorial Anagrama, Barcelona, 2011) el autor italiano, siguiendo la estela de Nietzsche compara la idea de lo contemporáneo con lo intempestivo. Acostumbrados como estamos a todo el brillo que produce cada uno de los avances de los que el ser humano ha sido capaz para llegar al momento en el que estamos, el que quiera llamarse contemporáneo es aquel que puede desvelar que junto al brillo que nos hace mejores también existen aspectos de oscuridad. Deslumbrados por el fulgor de estos avances podemos no llegar a ver que tras ellos se esconden aspectos que se pueden corregir y que finalmente nos convertirán en mejores personas y ayudarán a construir un mejor futuro para todos. Por tanto ser contemporáneo, en todos los aspectos, también como artista, significa ser capaz de afrontar estos aspectos menos amables, pero que también forman parte tanto de nuestra vida diaria como del mundo presente.

Ángel Marcos. Arquitecturas para sobrevivir 1, 2022. Cortesía DA2
Podríamos comenzar a analizar algunas de las imágenes fotográficas que incluye esta retrospectiva de Ángel Marcos desde el punto de vista de un artista contemporáneo que no se conforma con mostrar solamente aquello que tiene delante de la cámara, sino otros aspectos de oscuridad del mundo presente que le convierten en un artista contemporáneo. Un espacio donde la utopía se muestra, pero no como indica Francisco Martorell en su libro Soñar de otro modo (Editorial La Caja Books, Valencia, 2024) de forma optimista, donde el futuro es un horizonte que se resuelve de manera positiva, sino donde el sistema, que ha sido capaz de realizar una mejor distribución de la riqueza, también ha creado espacios que llevan a todo lo contrario, a la extensión de la pobreza que aparece reflejada tanto en el estado de algunos de los edificios como las personas que pueblan sus fotografías.
La contemplación de estas imágenes llama nuestra atención en un ambiente donde la percepción ha cambiado con la irrupción de las redes sociales. El fenómeno selfie, que Juan Martín Prada ha calificado como una de las tipologías más pobres que existen (El ver y las imágenes en el tiempo de internet, Editorial Akal, Madrid, 2018, pag 84) inunda nuestros teléfonos móviles con versiones tuneadas de la realidad. Allí el culto a Narciso parece haber encontrado la nueva fe perdida a lo largo del siglo XX. En estas imágenes se elige la que mejor conviene y se transforma gracias a diferentes aplicaciones que eliminan errores, manchas y posibles defectos para aparecen delante de la cámara con una perfección que iguala a las personas, convirtiéndolas, sin duda, en menos interesantes.
Frente a estas imágenes, cargadas como decía Adorno (Teoría estética, Editorial Akal, Madrid, 2021) de bellezas que entretienen la vanidad y otras alegrías sociales, se nos ofrece en algunas de las imágenes de Ángel Marcos una realidad que desgarra, que cuestiona, que intenta rascar ante la coraza que nos envuelve.
Podríamos afirmar con Susan Sontag (Ante el dolor de los demás, Penguin Random House grupo editorial, Barcelona 2010, pag 14) que las fotografías son un medio que dota de realidad a asuntos que los privilegiados o los meramente indemnes acaso prefieren ignorar.

Ángel Marcos. Alrededor del sueño. China 19, 2007. Cortesía DA2
Vivimos en la época del antropoceno, una palabra que designa la manera en la que el hombre es capaz de transformar el mundo. Como dice MacKencie Wark (Intelectos colectivos, Editorial La Caja Books, Valencia, pag 174) se trata de un destino palpable y latente. Hablamos de esa etapa de la vida en el planeta tierra que provoca el deterioro de las condiciones de vida que existían antes de la expansión industrial y demográfica del ser humano. Tendemos a pensar que el mundo nos pertenece, pero deberíamos ser conscientes que ese mundo no es nuestro y que tampoco vamos a estar aquí en unas décadas para poder contemplar lo que ha sido de él. Mientras tanto el ser humano sigue alterando el paisaje en una rueda que no puede parar. Como afirma Walter Benjamin (Tesis sobre el concepto de historia, Alianza editorial, Madrid, 2021, pag 86) vivimos en un tiempo donde hay una nueva religión, donde todos los días son festivos y existen nuevas oportunidades para comprar y alterar.
Muchas de las ciudades que aparecen fotografiadas por Ángel Marcos se convierten en restos de ese antropoceno. Bellas dentro del capitalismo absorbente, muestran la capacidad sublime de construcción de un hombre que cree poder vencer a la naturaleza. Rascacielos imponentes en la ciudad de Nueva York, estructuras creadas para la diversión en medio del desierto de Nevada y dedicadas no solo al juego sino al consumo desaforado. Ciudades elevadas en China para un número ingente de habitantes que finalmente no son trasladados a ese lugar o un paisaje madrileño donde sobresalen torres que intentan dar una imagen de modernidad a una ciudad que comienza su época de mayor brillo a partir del siglo XVI.
Representados estos edificios en todo su esplendor, no deja de ser una imagen de melancolía en la que siguiendo a Rafael Argullol podríamos observar una dicotomía: por un lado la capacidad debida al genio de los humanos para crear este tipo de construcciones pese a las dificultades y en segundo lugar, como bien sabemos, del potencial destructor de la naturaleza y sobre todo del tiempo. (La atracción del abismo, Editorial Acantilado, Barcelona, 1986, pag 23).
Un tercer grupo de imágenes incluidas en esta exposición nos habla sobre el extrañamiento, acompañado de la idea de temporalidad. En la Breve historia de la fotografía (Editorial Casimiro, Madrid, 2011) Walter Benjamin además de dar una definición bastante críptica del aura (pag 31) nos indica una serie de fotógrafos que podrían representar la esencia de esta disciplina y que se alejan de los cánones habituales de la fotografía. Entre ellos se encuentra el francés Eugene Atget, cuyas imágenes tomadas en las calles de París se alejan de los circuitos habituales de consumo masivo monumental en el que el público viajero comienza a inmiscuirse tras las celebración de las primeras Exposiciones Universales. Atget, que vendía sus imágenes por unas monedas sin obtener éxito alguno, plasmaba en ellas una ciudad desconocida, alejada de los circuitos tradicionales, que recorría como un “flaneur”. Allí las más destacadas podrían incluir una callejón sin salida o unas cuerdas sosteniendo la ropa tendida en el balcón de una casa. Estas fotografías del extrañamiento son las que llamaban la atención de Benjamin para destacar a este autor. Y eso también podemos apreciarlo en algunos trabajos de Ángel Marcos, alejados de las bambalinas turísticas de las ciudades, tras esos monumentos destacados en cualquier guía, se encuentra otra realidad que clama por revelarse (o tal vez rebelarse) ante los ojos del espectador.

Ángel Marcos. Alrededor del sueño. En Cuba 3, 2004Cortesía DA2
Pero no solo hablamos de este tipo de extrañamiento sino también de uno que enlaza con la idea de lo Unheimliche, este término de difícil traducción del que nos hablaba Sigmund Freud en su ensayo del año 1919 (Das Unheimliche, Mármol Izquierdo editores, Buenos Aires, 2014). La representación ante nuestros ojos de lo inesperado, de la presencia de lo humano que altera el paisaje: unas sillas en medio de un bosque, una línea de bombillas de diferentes colores, un recoveco lleno de relojes de diferente tipo… Objetos que parecen fuera de lugar. Documentan la presencia de los restos depositados por el hombre, pero crean esa sensación de inseguridad por aquello que, tal vez, debería haber permanecido oculto y de repente altera nuestra capacidad de percepción frente a lo que pensábamos sería de otra manera.
Esto enlazaría con esa idea de temporalidad, de un tiempo desquiciado. Tomemos la frase que dice Shakespeare en su Hamlet cuando afirma: “Time is out of joint”, una expresión que autores como Jacques Derrida o Paul B. Preciado han tratado de traducir o intuir su verdadero significado. Podríamos decir, siguiendo a estos autores que el tiempo está desquiciado, que se ha salido de sus casillas, que se ha desvencijado, que ha saltado por la ventana. Lo que ocurre es que el tiempo se ha alterado, está dislocado, se ha desajustado, se ha salido de sus bisagras. El tiempo parece haber perdido su continuidad, está estancado, parece parado.
Observando el trabajo de Ángel Marcos da la impresión de que el tiempo se ha vuelto injusto y podemos ser testigos de ello. La duda que surge en el ambiente es si seremos capaces de cambiarlo o todo continuará igual.
Ángel Marcos. Tipologías Intempestivas
Comisario: Fernando Castro Flórez
Del 6 de marzo al 21 de septiembre de 2025
DA2. Domus Artium 2002 Salamanca
Avenida de la Aldehuela s/n. 37003 Salamanca

Rafael López Borrego
Rafael López es licenciado en historia del arte por la Universidad de Salamanca y ha trabajado como docente en diferentes centros. También ha sido coordinador de exposiciones y actividades de un centro de arte contemporáneo y dirigió una feria de arte contemporáneo. Sus intereses se centran en el mundo del arte, la estética y el pensamiento contemporáneo. Tiene una canal de YouTube con 40.000 seguidores y miles de visitas mensuales.

