
Rosa Brun.»Sávalo», técnica mixta/madera, 223 x 235 x 12 cm.
Lo tienes que ver. La autonomía del color en el arte abstracto
Del 28 de febrero al 8 de junio
Fundación Juan March
C/ Castelló, 77, Madrid
El color, aunque científicamente no existe como tal, es una experiencia que define cómo vemos y sentimos el mundo. Desde las primeras pinturas rupestres hasta las creaciones digitales más modernas, el color ha sido un elemento clave en la historia del arte, la ciencia y la filosofía. La exposición Lo tienes que ver. Nos invita a explorar este viaje. Aquí, el color deja de ser un simple complemento. Se convierte en el protagonista absoluto.
La muestra presenta obras de artistas de los siglos XX y XXI. Ellos han hecho del color el centro de su creación. Con el surgimiento del arte abstracto a principios del siglo pasado, el color se liberó de la necesidad de representar algo concreto. Artistas como Kandinsky, Mondrian o Rothko comenzaron a usarlo de manera pura, sin ataduras narrativas. En esta exposición, el color no solo está presente en pinturas y esculturas. También se encuentra en textiles, cerámica, fotografía, instalaciones, cine, vídeo y libros de artista. Esto demuestra su versatilidad y poder expresivo.
Uno de los aspectos más interesantes de la exposición es su enfoque multidisciplinar. Además de las obras, hay dos espacios que profundizan en la teoría y la experiencia del color. El primero nos lleva por un recorrido histórico, desde los diagramas cromáticos del siglo XVIII hasta las investigaciones más recientes sobre la luz y los pigmentos. Aquí se analiza cómo el color ha sido estudiado. Se observa cómo ha sido creado y utilizado a lo largo del tiempo. También se examina cómo ha influido en nuestra cultura. Asimismo, se considera su impacto en nuestro pensamiento. El segundo espacio, llamado Coloramas, ofrece una experiencia sensorial. Invita al espectador a sumergirse en el color. Esto complementa el recorrido visual con una vivencia más íntima y envolvente.
Lo tienes que ver no es solo una exposición, sino una celebración del color como algo profundamente humano. Nos recuerda que, aunque el color no exista de manera objetiva, el mundo sería inimaginable sin él. Una experiencia que nos conecta con la belleza, la ciencia y la emoción que el color despierta en nosotros.

