
Carlos Aires. BLIND
28 Feb – 12 Abr 2025
Galería Sabrina Amrani
Sallaberry, 52. Madrid
Carlos Aires presenta BLIND, una exposición que no solo se ve, sino que se siente. A través de obras que exploran la fragilidad humana, la memoria y la vulnerabilidad, Aires nos sumerge en un viaje emocional que nos confronta con nuestras propias contradicciones y miedos.
La pieza central, BLIND, es una experiencia sensorial que va más allá de lo visual. Faroles de papel, como los que adornan la Feria de Abril en Andalucía, parpadean con imágenes de catástrofes globales. Cada cuatro minutos, las luces se apagan, y la oscuridad lo envuelve todo durante un minuto. En ese instante, el espectador se queda a solas con sus pensamientos, enfrentándose a lo que no quiere ver, pero que está ahí, latente. Esta obra nace de la propia experiencia de Aires, quien tras una cirugía ocular en 2024, vivió meses de incertidumbre, temiendo perder la vista por completo. Ese miedo, esa fragilidad, se transmite en cada parpadeo de luz.
Otra obra que emociona es The End: A Love Song, un tríptico creado con billetes de banco y alfileres dorados que reproduce la letra de la canción The End de The Doors. Pero lo más impactante es la versión serigrafiada con la propia sangre del artista. Este gesto íntimo y visceral convierte la obra en un acto de entrega, donde el cuerpo y la mortalidad se entrelazan. Aires nos habla del capitalismo, del deseo y de la fugacidad de la vida, pero lo hace desde un lugar profundamente humano, desde su propia piel.
En Mirrors, Aires juega con lo que vemos y lo que ocultamos. Grandes siluetas recortadas de escenas de guerra, pornografía y cuentos de hadas crean un mosaico de sombras que nos invita a completar lo que falta. Es como mirarse al espejo y ver solo fragmentos de uno mismo, esos pedazos que a veces preferimos ignorar.
BLIND no es una exposición fácil. Aires nos obliga a sentir, a cuestionarnos, a enfrentar nuestras propias sombras. En un mundo donde todo es rápido y superficial, su obra nos pide que nos detengamos, que respiremos, que sintamos el peso de lo que significa ser humano. Es un recordatorio de que, en medio del caos y la luz cegadora, hay algo profundamente frágil y hermoso en nuestra existencia. Y eso, al final, es lo que nos une a todos.

