
Castelló y Berlín: una década de arte, conexiones y transformaciones
Hay historias que merecen ser contadas. Historias que hablan de puentes invisibles entre ciudades, de artistas que cruzan fronteras y de ideas que germinan en lugares inesperados. Una de esas historias llega ahora a la Sala Sant Miquel de la Fundació Caixa Castelló, donde 6 de febrero se inauguró Transformación: Diez años de relaciones artísticas Castelló-Berlín, una exposición que celebra una década de intercambio creativo entre dos ciudades unidas por el arte.
Todo comenzó con Chema Alvargonzalez. Artista, visionario y, sobre todo, un creador que supo ver más allá de los límites geográficos. Tras vivir en Castelló durante los años 80, Alvargonzalez se instaló en Berlín, una ciudad que en aquel momento respiraba cambio tras la caída del muro. Allí, en 2006, fundó GlogauAir, una residencia artística que pronto se convirtió en un refugio para creadores de todo el mundo. Pero su visión no se quedó en Berlín. Gracias a las Becas Hábitat Artístic, impulsadas por el Ayuntamiento de Castelló y la Fundación Caja Castellón, artistas locales han podido viajar a la capital alemana, vivir en GlogauAir y sumergirse en un entorno que desafía y transforma.
La exposición Transformación es, en cierto modo, un viaje en el tiempo. Recorre los proyectos de los artistas que han formado parte de este programa desde 2013. Nombres como Laura Palau, Ainhoa Salas, Carlos Sebastià y Jonathan Bellés muestran cómo su paso por Berlín dejó una huella imborrable en su trabajo. Las obras, que van desde la fotografía y el videoarte hasta las instalaciones y la pintura, son testimonio de un diálogo constante entre dos mundos: el local y el global, lo familiar y lo desconocido, lo estático y lo que está en perpetuo movimiento.
Pero esta historia no es solo sobre arte. Es sobre personas. Sobre jóvenes que llegaron a Berlín con una maleta llena de ideas y regresaron a Castelló con una mochila cargada de experiencias. Es sobre cómo Laura Palau descubrió nuevas técnicas en un taller improvisado en Kreuzberg, o cómo Ainhoa Salas encontró inspiración en los contrastes de una ciudad que nunca duerme. Es, también, sobre cómo esos artistas trajeron de vuelta algo más que obras: trajeron una nueva manera de ver el mundo.
Y mientras Castelló se enriquece con estas miradas renovadas, Berlín también recibe su parte. GlogauAir, ese espacio que Alvargonzalez imaginó como un lugar de encuentro, se nutre de la energía y la creatividad de los artistas castellonenses. Es un intercambio que va más allá de lo artístico; es un trueque de culturas, de ideas, de sueños.
Porque, al final, esta es una historia sobre transformaciones. Sobre cómo una idea puede unir dos ciudades, cómo un viaje puede cambiar una vida y cómo el arte, en su forma más pura, es capaz de construir puentes que perduran en el tiempo.
La muestra estará abierta al público hasta el 12 de abril, con horario de lunes a sábado, de 17:30 a 20:30 horas, y los sábados también por la mañana, de 11:30 a 13:30 horas. Una oportunidad para descubrir cómo el arte puede transformar no solo a quienes lo crean, sino también a las ciudades que lo acogen.

