Pasajeras

María Antonia García de la Vega, Pasajeras. Paula Anta, BlancaBerlín, Marina Vargas

María Antonia García de la Vega, Pasajeras.

Por Luis Francisco Pérez

No es mal punto de partida iniciar el comentario de una exposición de fotografías recordando el rostro de Greta Garbo en el maravilloso plano final de la película La Reina Cristina de Suecia, y aún más oportuna resulta esta evocación al constatar que las imágenes fotográficas que contemplamos son de mujeres pertenecientes a diferentes universos culturales, en primer lugar el de las artes plásticas y visuales, pero también al de otros territorios cercanos, en mayor o menor medida, a la creación artística desde diferentes profesiones e intereses. Se trata de la exposición de la artista María Antonia García de la Vega que lleva por título Pasajeras, lo que también es Greta Garbo cuando fotografiada de una manera sublime mira a la cámara “con humilde insolencia” desde la cubierta del barco en el que se encuentra, ella misma también pasajera.

Tuve la suerte de ver la muestra acompañado por la artista y por la comisaria, Zara Fernández de Moya, y mientras escuchaba los comentarios de ambas -que poseían un variado registro: estético, técnico, privado, creativo, social, profesional…- el rostro de Greta Garbo se incorporó al recorrido por la exposición de una manera insistente, y estoy convencido que también indirectamente contribuyó no poco a enriquecer la visita con su recuerdo.

Pasajeras es mucho más que una importante exhibición de magníficos retratos en blanco y negro (en torno a algo más de ciento treinta los expuestos, de medio cuerpo y tres cuartos), pertenecientes a protagonistas de la escena cultural española. Ante la atenta mirada de estos rostros y cuerpos –“Solo vemos lo que nos mira”, escribió Walter Benjamin citando el libro Paseos por Berlín de Franz Hessel-, cabe preguntarse: ¿Todo rostro humano fotografiado, o antes pintado, lleva incorporada su propia dialéctica discursiva, más allá de las expresiones o emociones que puedan reflejar las personas retratadas? ¿Cómo se representa en una fotografía la extrema singularidad (lo que coloquialmente entendemos por “personalidad”) del ser retratado, y qué grado de responsabilidad corresponde al artista en esa “captura” (lo que como tal entendemos cuando lo hacemos en un móvil) de lo que, en puridad, es muy costoso representar?  

Pasajeras es mucho más que una serie o corpus de retratos de mujeres, pues cabe preguntarse, cuando tranquilamente se transita entre las fotografías, qué es realmente lo que su hacedora nos está mostrado: ¿Un espacio de humanas representaciones o un bellísimo retrato múltiple de una significación que también se nos escapa, aunque sepamos quién es la retratada? ¿Podríamos pensar o intuir que lo que estamos contemplando es un discurso sobre retratística contemporánea, o un despliegue de una muy sofisticada idea del retrato fotográfico como el territorio donde también podemos ver (y entrever) mucha y muy buena pintura clásica? ¿Y si la perfección formal de estos retratos no fuera sino la demostración de una resuelta práctica figurativa que procedente de la pintura eleva al retrato fotográfico a una consideración pictórica de sus principales elementos técnicos al más alto nivel estético? ¿Qué es lo que realmente desean estos rostros de quienes les contemplan? ¿Qué es lo que, en definitiva, nos piden y demandan no estos retratos, sino los retratos, más allá de la significación de su presencia o de su reconocimiento nominal?

En Pasajeras (y que sin duda bien podemos afirmar que estamos ante un retrato generacional de mujeres artistas o creadoras en un sentido u otro, como así lo podemos comprobar en el magnífico retablo de todas las protagonistas unidas en una sola imagen), hay un profundo análisis, decimos, de la psicología humana justo en el momento (es decir, en el instante de los muchos clics de la cámara que la autora realiza en cada retrato) donde esa acción técnica se interroga a sí misma sobra la función que realiza en tanto que “agent provocateur” de las emociones que conforman toda humana personalidad o psicología. Ahora bien, ese “agent provocateur” no corresponde únicamente a la sagacidad deductiva de la artista a la hora de enfrentarse a la modelo, sino que se debe también a la sutil e inteligente puesta en escena que María Antonia García de la Vega realiza por medio de un simple objeto, y por medio del cual cada retratada asume una rara, incluso inquietante,” exterioridad” a su propia “interioridad”. Pero también podemos interpretar ese objeto externo como una especie de reclamación de una cosa contra toda idea de subordinación a una realidad superior: la persona retratada.

Decía Freud que la verdad tiene estructura de ficción. Este sería otro de los argumentos intelectuales más y mejor desarrollados en estos retratos, género artístico que lleva hasta su más absoluta demostración la idea expuesta de Freud: toda verdad como mejor se defiende es por medio no de una mentira, pero sí de una ficción (el matiz es importante por esencial). Es como si dijéramos: sólo viviendo hasta el fondo su cualidad de “ficción artística” puede la obra (un retrato fotográfico en este caso) mostrar su otra verdad, la que únicamente podemos validar como fantasía creativa. De ahí, que la figura del espectador/a posea en Pasajeras más importancia de la que creemos, pues el que mira se erige en testigo de cargo de una representación (es decir, de una ficción). Quien mira sabe que gracias a su acción hay y se da una escena. Jean-Paul Sartre decía que el ojo no debe ser comprendido como órgano sensible de la visión, sino como soporte de la Mirada. Esta observación tan inteligente como bella del filósofo francés bien nos puede servir como epílogo de esta magnífica muestra de María Antonia García de la Vega. Solo vemos lo que nos mira (por eso vemos a Greta Garbo: porque nos mira).

Pasajeras. María Antonia García de la Vega

12 diciembre 2024 19.30 h – 26 enero 2025

Comisaria: Zara Fernández de Moya

Centro de Arte Alcobendas, Madrid

C. de Mariano Sebastian Izuel, 9, 28100 Alcobendas, Madrid

Luis Francisco Pérez

Crítico y teórico del arte contemporáneo principalmente. Aunque también es comisario de exposiciones. Desde mediados de los ochenta ha escrito y colaborado en y con todas las revistas españolas de arte. .Algunas publicaciones: “Espacios de significado. Ensayos de exposiciones de arte en España, 1983-2003” (Exit Editorial) / “Crítica en el muro. Escritura sobre arte en FB”, (Exit Editorial)

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