En defensa del arte contemporáneo.

Por Carlos Jiménez.

El arte contemporáneo no está recibiendo el trato que corresponde a su importancia. Tal vez porque una parte de la opinión pública no logra captar que es la manifestación más franca y decidida de la creatividad individual. Un bien de valor inestimable en una época en la que las potencias creativas de los individuos son comúnmente coartadas o subyugadas por la lógica del capital y por el propio Estado, embarcado en derivas cada vez más autoritarias.

Los demagogos, que hoy campan en los espacios mediáticos, aprovechan noticias como la del coleccionista que pagó 6, 2 millones de dólares por la obra del artista Maurizio Cattelan, para proceder a una descalificación en bloque del arte contemporáneo.

Ellos solo ven arbitrariedad y desfachatez en el gesto de Cattelan, incapaces de comprender que esa banana pegada a la pared no es más que un anzuelo para pescar y poner en evidencia la materia de la están realmente hechos lo multimillonarios que, con operaciones mediáticas  como esta, pretenden ganar nombre y prestigio entre las élites que nos hacen víctimas de catastróficas operaciones especulativas.

Cierto, podemos aceptar que a Cattelan le pierde el gusto por el escándalo y los titulares. Pero este hecho no anula su dilatada carrera artística, ni su caso utilizado como la prueba definitiva de que el arte contemporáneo es una estafa.  Al contrario: es un ámbito donde la estafa es la excepción y lo común es el uso genuino de la imaginación por artistas decididos a evocar, interrogar y exponer asuntos que les preocupan vitalmente a ellos. Y a nosotros mismos.

La sociedad entera debe concederle la importancia que merece el trabajo de los artistas que con sus obras nos ofrecen imágenes alternativas, críticas, inquietantes, polémicas incluso, de la realidad en la que estamos inmersos, y que son distintas de las actualmente dominantes. El conformismo nunca es aconsejable y menos ahora, cuando el mundo se desquicia y se hace cada vez más incomprensible. Bienvenidas las imágenes que nos ayudan a entenderlo y a hacernos cargo de nuestras vidas en estos tiempos turbulentos. Nos hacen falta también las imágenes de los artistas que buscan la verdad de sí mismos, mediante un viaje sin fin al interior de sí mismos, enfrentando el riesgo de remover terrores, pasiones y pulsiones soterradas e inconfesas. Nos hacen falta estos ejemplos de autenticidad y coraje.

Hacerse artista hoy es una muy arriesgada decisión personal. Eso de ir de electrón libre por la vida, supone correr riesgos difíciles de asumir y gestionar, entre ellos la preocupación constante porque sus obras no reciban la atención y el reconocimiento del público al que están destinadas.  Aunque fuera solo por esta razón los artistas contemporáneos, que tanto hacen por enriquecer el imaginario colectivo, merecen el apoyo sin fisuras de los gobernantes, de la sociedad y de cada uno de nosotros.

Carlos Jiménez Moreno

Arquitecto, Historiador y crítico de arte. Director del Simposio de arte y ciencia del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid CNIO. Ha ejercido la crítica de arte en los principales periódicos y revistas de España y América Latina. Ha publicado diez libros sobre arte contemporáneo.

2 thoughts on “En defensa del arte contemporáneo.

  1. La defensa apostada en la naturaleza legítima de la causa es muy necesaria hoy , no obstante puede apreciarse un problema mayor , el diluvio de mediocridad llena de ocurrencias ridículas y absurdas la esterilidad de calado formal y una superficialidad incolora inodora e insípida , propia de una piscifactoría gigantesca, que hace posible el triunfo de un mercantilismo grotesco del arte ferial como el que hoy nos pasma?? La confusión, un generalizada confusión sobre la naturaleza del arte, y donde empieza todo es donde deberíamos poner el foco , ejércitos de comisarios y galeristas ignorantes que propician el arte de supermercado , la usurpación es similar a la que ocurre en muchas otras disciplinas , eso lo sabemos bien, y así tenemos un arte profundo e incómodo que resulta excluido del mercado por un canonismo interesado interesado
    de un Olimpo de Zeus tonantes, el gran arte hoy sucede en la sombra, solo para unos pocos desterrado del frenesí festivo de un publico y unos estados con políticas abducidos por una revolución falsa, acojinados en rutas y prestigios falsos, haciendo un estanque a su medida, la muerte del pensamiento critico hace posible una riada de comisarios y gestores de todo tipo , viviendo de la farsa

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad