
Sobre El rumor de la rueda que empuja,
una instalación de José Manuel Ruiz
Con veinte años de carrera artística y diversas exposiciones tanto individuales como colectivas a nivel internacional, José Manuel Ruiz (Toledo, 1984) presenta el martes 12 de noviembre en Galería Nueva El rumor de la rueda que empuja, su primera muestra individual en Madrid.
Entrevista realizada por Pilar Castañeda.
Periodista cultural independiente.
PC. Largo periplo hasta llegar a Madrid.
JMR. Cierto. Las plazas grandes se hacen esperar. También los grandes proyectos. Quiero pensar que debían darse ambas circunstancias.
PC. Según he podido leer en la nota de prensa, de nuevo utilizas la instalación. ¿Qué es lo que te interesa de ella?
JM. La instalación multimedia es el medio en el que siento que tengo ideas. ¿Qué puede la instalación que no pueda la pintura o la escultura? Sin duda, una mixtura entre su potencial teatral (que es una forma de escenografía), su capacidad multimedia y, sobre todo, su especificidad de sitio. Todo ello permite trabajar con un potencial que es realmente inmersivo (en el sentido inverso a la prostitución a la que ha sido sometida esta palabra en los últimos años). En definitiva, el espectador debe tener la sensación de que algo está ocurriendo en ese preciso momento, y que está participando de dicho acontecimiento.

PC. Un título cuanto menos misterioso. Me imagino que no querrás desvelar detalles concretos de lo que nos encontraremos, pero ¿qué puedes decirnos sobre El rumor de la rueda que empuja?
JM. Se trata de una obra en la que llevo trabajando más de un año. Es mi proyecto más pensado, más planificado, al que más tiempo he dedicado a pulir y afinar todos los detalles y del que más elementos he tenido que desechar. Un proceso muy bello y, a la vez, doloroso en el que se da una búsqueda constante de relaciones entre el juego, el impulso creador, la búsqueda y la vida, apelando a cuestiones propias y hondas que compartimos como seres humanos. Toma el testigo de proyectos como Tornar-se verbo —hay paisajes similares, gestos repetidos, inevitablemente— pero incorpora elementos formales y técnicas inéditas en mi producción. Como dice el texto con el que comencé a trabajar: “Imposible querer otra cosa que lo desconocido, el misterio, lo finalmente visto, cuyo centro está en todas partes y cuya circunferencia en ninguna”. Y finalmente, El rumor de la rueda que empuja es una instalación pensada y proyectada exclusivamente para Galería Nueva y su doble planta. La relación entre arriba y abajo ha sido especialmente importante en la idealización. Es una obra que para poder ser instalada en otro espacio tendría que rehacerse en un 80%, y esto cada vez es menos habitual en arte.
PC. Fernando Castro Flórez, comisario de la exposición, afirma que reivindicas los sueños y que apelas al misterio siempre desde una honda verdad. ¿Compartes esta lectura?
JM. Seguramente se deba a que mi proceso creativo parte de una imagen de cierto carácter inconsciente a partir de la cual voy construyendo el entramado o la estructura de la obra. Hace tiempo que me permito no explicármelo todo —creer y crear comparten la incertidumbre— y dejarme llevar, a modo de brújula, por ciertas intuiciones visuales que, con los años y la práctica profesional, sé que funcionan. En todo caso, pienso que el texto curatorial de Fernando aporta una mirada certera hacia mi trabajo y saca a la luz conexiones nuevas, contrastes que ahondan en la capacidad polisémica de la instalación.
PC. Me consta que en tus procesos sueles atraer colaboradores de diversos ámbitos. ¿Con quién has contado para esta ocasión?
JM. Fernando fue el primero al que acudí. Recuerdo una primera conversación al respecto en un café donde, hablando apasionadamente de literatura, le propuse la participación en el proyecto, a la cual accedió inmediatamente. Para mí era fundamental. Nos conocemos desde hace unos años y hemos podido disfrutar de diferentes colaboraciones editoriales y artísticas. También ha colaborado la actriz Laura Arjona con la locución del texto que armé mediante la técnica burroughsiana del cut-up a partir de Disjecta de Samuel Beckett y El tiempo del paisaje de Jacques Rancière. Por su parte, la Universidad Rey Juan Carlos ha financiado 500 ejemplares de la publicación —bastante modesta pero cuidada—, que contiene el texto de Castro y las fotografías de la instalación. Por cierto, será repartida gratuitamente a los asistentes a la inauguración del martes 12 de noviembre.
PC. ¿Qué expectativas crees que tiene el espectador que se enfrenta a este trabajo?
JM. Las expectativas son de cada uno y vienen determinadas por sus conocimientos, sus circunstancias, sus condiciones de posibilidad, entre otras. Lo que puedo asegurarte es que siempre intento no satisfacerlas movilizando diversos recursos formales y espaciales que produzcan lo inesperado, una suerte de enigma punzante. Finalmente se trata de que el espectador no salga ileso. Al menos es así como me gusta sentirme en la experiencia estética.

PC. Para terminar, ¿hay algo que quieras añadir?
JM. Agradecerte muy sinceramente tu tiempo e invitar a todos los públicos a la inauguración que será el martes 12 de noviembre a partir de las 19h en Galería Nueva (calle Doctor Fourquet, 10 – Madrid). Para todo aquel que no pueda asistir ese día, la exposición permanecerá abierta hasta el sábado 16 de noviembre en horario ininterrumpido de 10 a 21h. Y yo pretendo estar allí.


Qué suerte los que hemos tenido la fortuna de encontrarte en nuestro camino del aprendizaje.
Gran profesor.