
Bettina Geisselann. Horizontes transitables, 2018. Foto: Carlos Jiménez
Sobre los límites.
Por Carlos Jiménez
Empiezo por afirmar que esta es una magnífica exposición que reúne en el Palacio Quintanar de Segovia obras muy notables de quince artistas contemporáneas, entre las que figuran 3 extranjeras, una alemana, una colombiana, y una checa. Todas ellas en pleno uso de sus facultades artísticas, desarrolladas en unas carreras artísticas en las que han alcanzado un grado sobresaliente de madurez. Es una muestra del vigor del arte femenino y una cala bien representativa del complejo y polifacético escenario del arte contemporáneo, tanto por la diversidad de temáticas abordadas por cada una de las artistas, como por la multiplicidad de lenguajes, retóricas y técnicas que utilizan con maestría. Son artistas que saben lo que quieren decir y saben muy bien como decirlo.
Y digo más todavía. Es también una exposición metafísica porque hay obras que interrogan explícitamente los límites entre las distintas artes y hay obras que se preguntan por la consistencia de las fronteras, sean estas geográficas, raciales, sexuales o de género si se prefiere. Y por lo que las mismas suponen en términos de limite, diferencia, separación o exclusión. El sesgo metafísico lo anticipa el titulo elegido el filósofo Miguel Cereceda, su comisario: Über die Grenzen/ Sobre los límites. Titulo que, tal y como él mismo explica, es cita parcial del subtítulo del Laokoonte de Lessing: Über die Grenzen der Malerei. Sobre los limites de la pintura y la poesía. En el que resuena la célebre fórmula horaciana: Ut pictura poesis. Como la pintura la poesía.
Marina Vargas expone Ni animal ni tampoco ángel, 6 piezas obras que gravitan en torno a esta cuestión de límites. Ella sin embargo no contrapone a la pintura con la poesía, sino con la escultura, tomada esta última en su acepción clásica. En la que ofreció el clasicismo de Wincklemann, quién elevó a rango de paradigma insuperable la escultura de la Antigüedad grecorromana, en el estado en el que la encontró en las colecciones romanas. O sea, con el mármol desnudo que en el camino de su redescubrimiento había perdido completamente su colorido original. Las réplicas de las mismas expuestas por Vargas están invadidas por unas masas amorfas y coloridas que las asfixia y pervierten.

Marina Vargas. Ni animal ni tampoco ángel. Foto: Carlos Jiménez
Obras que podrían asumirse como alegoría de lo que también es esta exposición, en la que no faltan testimonios de la crisis de la metafísica o por lo menos de su fracaso en la tarea de resolver de manera definitiva la cuestión de las relaciones entre las palabras y las cosas en una época como la nuestra en la que las mismas se han separado inexorablemente. Por ejemplo, no hay, no parece hoy posible dar una respuesta unívoca a pregunta por la consistencia de la borradura de las mujeres bajo el régimen patriarcal. Un asunto que interesa vitalmente a Ana DMatos y que ella pretende aclarar con su proyecto Semióticas del borrado, incluido en esta exposición. Su aclaración es sin embargo elíptica, alegórica si se quiere: consiste en un despliegue de corses, miriñaques, sujetadores y guantes tejidos con finas tiras de material sintético transparente contrapuestas a herramientas de metal puras y duras. Podríamos aceptar con ella, que en el núcleo de dicha borradura obran las sujeciones impuestas al cuerpo femenino por el diseño de dichas prendas. O podemos simplemente entregarnos al placer de contemplar la belleza de las piezas desplegadas, aunque el conjunto de las mismas nos resulte sublime por incomprensible.
Una disyuntiva que es todavía más apremiante en casos como los de Agar Blasco, cuyas refinadas esculturas constructivistas en metal son tituladas apropiadamente de Puertas, muros, escaleras e interpretadas sin embargo como “metáforas de nuestras vidas”, testigos de que “todos estamos solos” que esconden además “el sentimiento de una vivencia”. O en el caso de Hilónidas el proyecto de Ana Pérez Pereda, que, según ella. cuestiona “la relación que estamos construyendo con nuestro entorno y configuro espacios que se mueven en ese límite de convivencia entre lo no sujeto y lo acotado, entre la rugosidad de la tierra y la pavimentación del suelo, entre lo cíclico y lo lineal, entre la espera y la inmediatez, entre la imagen real y la percepción individual que proyectamos sobre la misma”. Quizá demasiada carga de sentido para unas imágenes filiformes de redes en paisaje tan carentes de atributos, como los “bosques” que ella compone repitiendo sin fin finos troncos de árboles. Imágenes fascinantes para quienes disfrutamos la música reiterativa de Michael Nyman.

Carmen Cámara. Manhattan. Foto: Carlos Jiménez
Otra faceta importante de esa construcción poliédrica que es Sobre los limites es la que explora o interroga el espacio. El espacio, concebido en términos físicos y el espacio concebido en términos geográficos, políticos e inclusive imaginarios. En ella se inscriben las magníficas esculturas de mármol de Teresa Esteban, siempre interesada en las relaciones entre la escultura y la arquitectura. Paula Anta, que se ocupa del espacio en un doble sentido. Lo hace mediante la compleja instalación en la que tienen el protagonismo los Khamekaye, los vistosos mojones que los pescadores de Senegal construyen con pecios y basura en la playa para orientar su navegación. Rosell Messeguer, que expone Batería del Atalayón IV, una serie de imágenes dedicadas a una de las fortificaciones de la costa murciana que han atraído siempre su interés. Mar Solís, que enseña Arcos y Pórtico, dos potentes esculturas que son otras tantas versiones de esos dos elementos fundamentales de la arquitectura. Con su instalación Especies de espacios, Concha García ofrece versiones en miniatura de los espacios cotidianos en los que ella misma se vio confinada en tiempos de la pandemia de la Coronavirus 19.
En el ámbito de los espacios imaginarios se mueve igualmente Adriana Marmorek, con su Construcción sensible, un sofisticado dispositivo espacial que atrapa tanto la mirada narcisista como la propensión epocal a la escopofilia. Esther Aldaz, con su Abecedario de los cielos, una colección de fotografías del mismo cielo, único testigo de un viaje inmóvil, puramente imaginario. Lenke Halikowa, con las obras agrupadas en TXY, Large Landscape y Montserrat Gómez Osuna, con sus enigmáticos Paisajes.
Hasta el Domingo, 3 Noviembre, 2024
Palacio Quintanar
C/San Agustín s/n 40001. Segovia

Carlos Jiménez Moreno
Arquitecto, Historiador y crítico de arte. Director del Simposio de arte y ciencia del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid CNIO. Ha ejercido la crítica de arte en los principales periódicos y revistas de España y América Latina. Ha publicado diez libros sobre arte contemporáneo.

