Por Carlos Jiménez
Hoy como nunca la fotografía nos asedia y la asediamos. Citar el número de fotografías que se están haciendo solo en España mientras escribo estas frases es exponerse al vértigo de enfrentarse a la cifra de centenares de miles. Gracias a los móviles, arma que carga el diablo, fotografiamos sin cesar y nos fotografían, con nuestro consentimiento o sin él, a toda hora y en todo lugar. Tanto, que nuestra época que tantos adjetivos ha merecido podría ser calificada, sin errar demasiado el blanco, de época de la fotografía. Por lo que no sorprende el tamaño, la duración y el éxito de PhotoEspaña, que viene de inaugurar su vigésima séptima edición, con 22 sedes oficiales en Madrid, 17 en otras ciudades de España y 35 sedes invitadas. ¡Todo un récord! ¡La invitación policroma a un opulento festín de fotografía, en la que el placer puede regodearse hasta el hartazgo y en la que la mirada castamente retiniana puede llegar a inquietarse y dar paso a la especulación y la reflexión!

Visitantes en la exposición «España oculta» de Cristina García Rodero
Confieso que escribo estas líneas contando apenas con unas pocas visitas a las múltiples sedes de este exuberante festival fotográfico. De hecho, solo he visto las tres exposiciones que ahora mismo están abiertas en el Círculo de Bellas Artes de las cuales solo dos pertenecen a la programación oficial de PhotoEspaña. La tercera, España oculta, es de Cristina García Rodero y al coincidir con las otras dos de pie a leerlas como si fueran un conjunto expresamente reunido. Que viene a ser como una historia de tres momentos de la historia de la fotografía contemporánea en España bien definidos. Y hasta de la historia así, a secas.
La ambiciosa exposición de García Rodero corresponde al momento en el que la fotografía es asumida como documento, como índice incuestionable de existencia de algo o de alguien. En este caso de esa España profunda de los nuestros padres o de los abuelos de las nuevas generaciones: agraria, rústica, creyente, laboriosa, pobre y sin embargo digna. La España de señoritos, curas, guardias civiles, jornaleros sin remedio y madres Coraje, idealizada el extremo por los patriotas de viejo y nuevo cuño. El blanco y negro de las fotos de García Rodero parece congruente con el espíritu esa España del luto y de los pueblos encalados para mejor ocultar sus miserias.
La fotografía del japonés Masahisa Fukase, un histórico de la fotografía histórica japonesa, reunida en una exquisita muestra titulada Ravens, también es en blanco y negro. Pero sus propósitos son otros. Para él la fotografía era un medio para despojar a sus temas (los cuervos) de sus atributos corporales hasta el punto de transformarlos en meras figuras abstractas sobre fondos fantasmales, aptas para usarlas como notas de un pentagrama de notas inauditas con las que componer en silencio y a voluntad elegías a la ausencia, la soledad, al abandono o a las decepciones.

Miguel Ángel Tornero. Collage fotográfico
La exposición Perpetuum mobile, es una exposición colectiva que reúne obras de 28 artistas que – según Alejandro Castellote (su curador) – quiere dar cuenta del estado actual de la cuestión fotográfica aquí y ahora. O sea, tal y como la asume una generación que ha decidido no querellarse con la generación anterior sino hacer su trabajo sin que el mismo supongo ningún conflicto con la obra de los que le precedieron. De allí el título, que es el mismo adoptado como lema por esta edición de PhotoEspaña. Yo no estoy tan seguro. Pienso, por el contrario, que, a juzgar por la mayoría de las obras expuestas, esta generación ha decidido otorgarle a la fotografía el papel ancilar o subalterno que tuvo desde su invención a mitad del siglo XIX hasta cuando Beaumont Newhall, inspirado por Alfred J. Barr, realizo en 1937 y en el MoMA de Nueva York la exposición 100 años de la fotografía, que la liberó de sus compromisos y servidumbres y la convirtió en obra de arte. Autónoma y autosuficiente. En esta exposición en cambio, con contadas y notables excepciones, la fotografía es un pretexto o por lo menos un elemento mas en la composición de las obras o instalaciones. Que son las que valen por si mismas, las que ofrecen un sentido que la fotografía completa pero que en ningún caso protagoniza.
Cristina García Rodero. España oculta 17/05/24 -18/08/24
Masahisa Fukase. Ravens 29/05/24 – 08/09/24
Perpetuum mobile 29/05/24 – 01/09/24
Círculo de Bellas Artes
Alcalá, 42. 28014 Madrid

Carlos Jiménez Moreno
Arquitecto, Historiador y crítico de arte. Director del Simposio de arte y ciencia del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid CNIO. Ha ejercido la crítica de arte en los principales periódicos y revistas de España y América Latina. Ha publicado diez libros sobre arte contemporáneo.


Maravilloso evento y más ahora como dice el articulista todos podemos y de hecho hacemos muchísimas fotografías , pero siempre es positivo la difusión de las mismas al margen de quien las realice,aunque la fotografía como otra expresión artística esté abierta a gustos y tendencias , Gracias
Maravilloso evento y más ahora como dice el articulista todos podemos y de hecho hacemos muchísimas fotografías , pero siempre es positivo la difusión de las mismas al margen de quien las realice,aunque la fotografía como otra expresión artística esté abierta a gustos y tendencias , Gracias