El autorretrato de la artista

Venus of Willendorf

Por Concha Mayordomo

Hace unas semanas circuló por redes sociales un vídeo donde se explicaba de una manera más o menos convincente, el motivo por el que las venus paleolíticas aparecen deformadas. Esta teoría se sustenta por una investigación de 1996 realizada por Catherine Hodge y LeRoy McDermott, ambos antropólogos de la Universidad de Missouri.

En él se muestra que las estatuas fueron realizadas por mujeres que miraban sus cuerpos desde su propio punto de vista, es decir desde la altura de sus ojos hasta los pies, hecho que justifica las aparentes distorsiones de su figura.

Cabe recordar que las “Venus paleolíticas” son figuras femeninas talladas o esculpidas, que abarca aproximadamente desde hace 2.5 millones de años hasta alrededor de 10,000 años atrás. Algunas teorías sugieren que podrían tratarse de símbolos de fertilidad, pero según la teoría de Catherine Hodge y LeRoy McDermott serían representaciones de automaternidad.

Es interesante recordar que una investigación de la Universidad de Pensilvania que realizó en el 2013 el profesor emérito de antropología Dean Snow y que publicó en su día National Geographic, fue determinante al asegurar que el estudio morfológico de las formas impresas demuestra que las mujeres fueron las autoras de la mayoría de las pinturas rupestres conocidas. Partiendo de la huella que dejaron esas manos en las paredes de roca de las cuevas, se ha podido comprobar con dicho estudio que el 75% de las marcas pintadas o grabadas encontradas en ocho cuevas de Francia y España son mayoritariamente femeninas, y que esas estampas intencionadas están consideradas como el más antiguo testimonio artístico del ser humano. Este hecho tiene especial relevancia, ya que según cita el historiador Sigfried Giedion, “el arte apareció con el homo sapiens, es decir, cuando el cerebro humano alcanzó sus dimensiones plenas”.

Estas figuras pueden haber tenido diversos significados y propósitos para las sociedades paleolíticas que las crearon, que podrían incluir aspectos religiosos, rituales, de fertilidad o simplemente estéticos. Algunas teorías sugieren que podrían haber sido símbolos de fertilidad o representaciones de una deidad madre, mientras que otras interpretaciones sugieren que podrían haber sido amuletos o herramientas para rituales relacionados con la caza o la reproducción.

Volviendo al estudio, se compararon las instantáneas disparadas por una mujer embarazada desde su punto de vista con las formas de las estatuillas y el resultado fue asombroso. Parece lógico pensar que si bien las mujeres, que permanecían más tiempo en la cuevas debido a los embarazos y las crianzas, fueran las encargadas de realizar las representaciones artísticas, en la diferentes disciplinas y a falta de espejos donde poderse observar, la autorrepresentación supone aceptar las distorsiones del punto de vista.

Con esa misma teoría del autorrepresentación desde el propio punto de vista, trabaja la artista venezolana Luchita Hurtado.

Imagen de portada de User:MatthiasKabel – Trabajo propio, CC BY 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9444845

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