Ana M. Gallinal, Lo que llenas, 2026. Madera, papel impreso, textil, cristal y espuma de poliuretano recubierta de látex. 90 x 40 x 40 cm

Eros y Tánatos

Hasta el 10 de noviembre de 2026

Galería Adora Calvo

C/ Epidauro, 53. 28232  – Las Rozas de Madrid

“Eros y Tánatos. Mito y representación” es una exposición comisariada por Ana M. Gallinal y Lidia Benavides. Este proyecto es el resultado práctico y analítico del trabajo de investigación y desarrollo en mitocrítica cultural ANDRÓMEDA, liderado por José Manuel Losada y apoyado por las ayudas I+D de la Comunidad de Madrid en Procesos Humanos y Sociales. La propuesta transforma la sala en un umbral donde la investigación académica y la práctica artística se entrelazan de manera complementaria.

El enfoque conceptual genera una tensión entre la ambigüedad del deseo y la resignificación de la mortalidad en nuestros días. Se adentra en la complejidad de los afectos en el siglo XXI, resonando con la idea de la “erosión de la alteridad” de Byung-Chul Han en La agonía del Eros y la fragilidad de las relaciones humanas según Zygmunt Bauman en Amor líquido. En contraposición al individualismo, las obras reivindican el amor como una forma de resistencia y una práctica activa, tal como lo plantea Erich Fromm en El arte de amar. Al mismo tiempo, Eros y Tánatos ofrece una perspectiva transcultural sobre la muerte como un tránsito: su base antropológica dialoga con geografías sagradas como el Libro egipcio de los muertos (“Libro de la emergencia a la luz”) y las transiciones esotéricas del Bardo Thodol tibetano. También incluye debates de la ciencia clínica contemporánea sobre la conciencia más allá de la vida biológica y un análisis filosófico del relato mítico.

La experiencia de los límites humanos, el amor, la muerte y los duelos íntimos se manifiesta a través de once dispositivos de investigación visual. Jordi Aligué, en su obra «Sense títol», explora el viaje de la vida utilizando contrastes de color y una pulsación roja que se mueve entre dos áreas de oscuridad, transformando la muerte en un símbolo de cambio. Edward Jobst Andrews, con «Crease memory II», conecta el origami con la persistencia irreversible de los pliegues, una metáfora de la memoria traumática, las lágrimas y la pérdida. Mercedes Bautista, en «Sentido generador», desafía la separación freudiana entre vida y muerte a través de una caja que alberga un poema-conjuro donde Eros y espiritualidad se entrelazan. Lidia Benavides, con «Rueda de canales del corazón», recurre a la hermenéutica tibetana para presentar el corazón como un punto de convergencia energética entre el nacimiento, la respiración y el paso hacia la luz. Carla Fajardo, en «Lo que dejas», y Ana M. Gallinal, con «Lo que llenas», combinan la poesía y la instalación escultórica para catalogar las huellas materiales y los objetos cotidianos que perduran tras la pérdida. Pep Fajardo, en «Amort», investiga el deseo y la desaparición a través de un lenguaje escultórico de equilibrio inestable, suspendiendo una esfera de cristal sobre una estructura arácnida. Cecilia Gala, con «I used to be a mountain», incorpora la fotografía y la performance inspirada en la danza Butoh, creando una tumba conceptual donde el cuerpo se abre a estados liminales. Fernando Leyra, en «This person is not dead vol. 1», introduce una crítica al imaginario transhumanista, sugiriendo que la muerte ya no es un destino, sino un límite técnico que puede ser modificado por la ingeniería. Ramón López de Benito, con «Brotes y Colapsos», desarrolla un ecosistema especulativo con organismos tecnobióticos, donde la extinción ecológica y la regeneración coexisten en una coreografía visual del presente. Ana Musma, en «La casa llora», utiliza cabello humano bordado sobre pañuelos domésticos, transformando la práctica textil en un ritual de memoria corporal ante la ausencia.

Las obras crean un espacio diverso de investigación en el que el amor y la muerte se entrelazan con procesos íntimos y duelos, pero también con transformaciones culturales, espirituales, ecológicas y tecnológicas. La muestra no brinda respuestas definitivas; en cambio, sugiere una cartografía sensible que nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de nuestro tiempo a través de la fuerza del mito.

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