
Carlos Aires. Bailad, bailad, malditos: Danza entre ruinas y euforia en Matadero Madrid
Del el 11 de septiembre de 2026 hasta el 24 de enero de 2027
Nave 0 de Matadero Madrid
Pl. de Legazpi 8, Madrid.
La exposición ‘Bailad, bailad, malditos’ del artista multidisciplinar Carlos Aires, originario de Ronda (1974), se instalará en la Nave 0 de Matadero Madrid desde el 11 de septiembre hasta el 24 de enero, como parte del programa ‘Abierto x Obras‘. Comisariada por José Luis Romo, director artístico de Matadero, esta muestra marca la primera vez que el artista presenta su trabajo en una institución pública de Madrid, y la entrada es gratuita hasta completar aforo.
El proyecto se inspira en la propia historia del espacio: la Nave 0, que alguna vez fue una cámara frigorífica del antiguo matadero municipal y aún muestra las cicatrices de un incendio. Sobre esta arquitectura marcada por el tiempo, Aires ha dispuesto más de cien puntales metálicos y alrededor de veinte pantallas, creando una instalación que se siente como un bosque de metal, donde los visitantes son invitados a sumergirse en una pista de baile. Esta estructura, que se encuentra en un delicado equilibrio entre lo que se sostiene y lo que podría colapsar, actúa como un conjunto escultórico que transforma la percepción del lugar.
El título de la obra establece un diálogo con la película They Shoot Horses, Don’t They? (1969) de Sydney Pollack, en la que los cuerpos son llevados al límite en maratones de baile durante la Gran Depresión. Así, bailar se presenta no solo como una celebración, sino también como un acto de resistencia, agotamiento y la necesidad de seguir adelante. Aires ya había hecho referencia a este concepto hace más de veinte años, conectando con su trayectoria, donde el cine, la música y la cultura popular se entrelazan para explorar temas como el poder, la economía, la violencia, el deseo y la memoria.
La exposición se encuentra «atravesada por el baile y un paisaje sonoro inquietante». Este elemento sonoro no es solo un «fondo», sino que se transforma en un protagonista activo que orienta al visitante a través de la ruina y la euforia de la Nave 0. Su presencia es considerada «fundamental», ya que trae consigo «voces, rastros y presencias invisibles» que acompañan al espectador, aunque sin llegar a hacerse completamente visibles.

