
Javier Arce. Sombra natural
Del 10 septiembre al 8 noviembre de 2026
Galería The Goma
C/ Doctor Fourquet, 4 · Madrid
Sombra natural es, en primer lugar, un color que utilizo para pintar al óleo. Un marrón apagado, gris en unos momentos, tibio en otros, y que sobre la tela parece contener tierra, corteza y lluvia. Es el mismo color de las vacas que aún pastan cerca de mi casa, animales tranquilos que durante años fueron protegidos por Alf, el viejo perro pastor.
Este verano he descubierto que la sombra también puede ser una forma de respirar.
Donde vivo, el campo está cambiando. Los ganaderos se marchan y, detrás de ellos, el bosque avanza sin prisa. No conquista; simplemente vuelve. Primero aparecen los arbustos, luego los jóvenes árboles y, al cabo de unos años, la luz ya no cae igual sobre los caminos. Todo parece más fresco, más profundo. Como si la tierra hubiera estado esperando este momento.
El BosqueJardín vive de esa sombra. No es una oscuridad cerrada, sino una luz tamizada que deja pasar el viento. Bajo ese dosel, las plantas encuentran el espacio propicio para crecer, mientras pájaros, corzos, zorros y tejones conviven en un equilibrio lleno de vida.
Pero basta un verano demasiado seco para que una kima se parta. La copa se abre y el sol entra con una violencia inesperada. Entonces el Farfugium japonicum queda expuesto. Sus hojas, acostumbradas a la protección del bosque, pierden el brillo y se inclinan bajo una claridad que no saben soportar. Quizá este mundo vegetal nos enseña algo sencillo. La sombra no es la ausencia de luz, sino una forma de cuidado mutuo y concreto. Nos recuerda que ciertas vidas solo encuentran su lugar bajo esa sombra que otra planta o árbol, sin saberlo, les ofrece.

