
¨Bosque de arcos¨ 250 cm x 140 cm, Oleo sobre lienzo, 2026
Borja Colom. Paseos
Del 10 de septiembre al 7 de noviembre de 2026
Lariot Collective
C/ Alejandro Sanchez 113. Madrid
La exposición de Borja Colom se presenta como un conjunto de umbrales. En su primera muestra individual en este espacio, el artista da un paso firme en una investigación que ha estado madurando durante años: la pintura como un medio para habitar el momento presente. Sus obras no representan un lugar físico específico, sino que crean un territorio interno, un espacio de tránsito donde la mirada, al moverse, se redescubre en un estado de atención perceptiva.
Colom transforma la arquitectura, despojándola de su función utilitaria y elevándola a la categoría de atmósfera. Los muros, las bóvedas y los suelos pierden su solidez estructural y se convierten en planos de resonancia emocional. El color se convierte en el principal vehículo de esta transformación, actuando como una materia viva que envuelve y guía. Sus paletas, a menudo sutiles, establecen la temperatura del espacio, modulando un clima psicológico que va desde la calma contenida hasta la ingravidez de un sueño. Es un color que no solo describe, sino que sugiere y envuelve al espectador en su esencia.
En el corazón de esta poética visual, encontramos dos elementos que aparecen una y otra vez, cargados de simbolismo: la esfera y el agua. La esfera se presenta como un núcleo silencioso, casi como un ritual que organiza la composición sin imponer un único significado. Es un punto de calma que contrasta con la fluidez del entorno. Por otro lado, el agua se convierte en el agente de la transformación. Su naturaleza de espejo añade una capa de profundidad y distorsión, duplicando y desdibujando la realidad arquitectónica, haciéndola más permeable y líquida. Este diálogo entre lo sólido y lo reflejado, entre el orden geométrico de la esfera y la vibración incierta del agua, es donde la obra realmente cobra vida.
Estas pinturas se presentan, por lo tanto, como templos abiertos a la meditación. Son espacios que invitan a ser habitados desde el interior. La luz no solo describe volúmenes, sino que se transforma en una guía que dirige la mirada hacia un momento de pausa. Invita al tránsito y a la deriva. Colom busca crear una resonancia: una vibración que se extiende más allá del lienzo, invitando a una percepción más lenta, más abierta y más presente. En esta sintonía, la pintura se manifiesta como un umbral, una puerta hacia una experiencia donde la quietud y la fluidez se entrelazan en un mismo y profundo instante.

