
ALEJANDRA ICAZA. Circus
Del 21de julio al 11 de octubre 2026
MARCO Museo de Arte Contemporáneo de Vigo
Rúa do Príncipe, 54, Santiago de Vigo, 36202 Vigo, Pontevedra
Comisario Miguel Fernández-Cid
La exposición Circus, que Alejandra Icaza (Bilbao, 1966) presenta en el MARCO de Vigo hasta el 11 de octubre de 2026, no es solo una muestra antológica, sino un reflejo de una trayectoria que ha permanecido fiel a sus raíces durante casi cuatro décadas. La elección del título no es casual; el circo, como ha mencionado la artista en varias ocasiones, es una metáfora perfecta para su proceso creativo: un espacio de disfrute y desafío, de dinamismo y rigor, donde la disciplina y la fantasía se entrelazan. Para entender la coherencia de su obra, solo hay que mirar hacia atrás, a 1989.
En su primera exposición individual, titulada Pintura, Icaza eligió una fotografía en blanco y negro de una niña dibujando con tiza sobre el asfalto. Esa imagen fundacional ya contenía todas las claves de su universo: la pintura como una actitud vital, la línea y el dibujo como lenguajes naturales, y la capacidad de fusionar memoria y juego. En contraste con el ascetismo de aquella fotografía, su obra posterior se ha desarrollado en un universo minucioso, donde pequeños collages entrelazan color, palabras y fragmentos, invitando al espectador a un diálogo íntimo y cómplice. La exposición en el MARCO es, por lo tanto, la crónica de un viaje.
Icaza, que se formó en Londres, Barcelona y Nueva York y ha ido refinando una técnica que, sin embargo, nunca ha perdido su frescura original. Su pintura, como ella misma ha señalado, surge de un subconsciente interior, dando paso a un universo personal que transmite a través del color y las formas repetidas. Es una obra lúdica y llena de guiños, concebida como «un juego sin reglas abierto a la imaginación», donde el espectador se convierte en un cómplice activo. La artista, que ha descrito su ilusión como la de «bordar el cielo con flores», parece haber encontrado en Circus el escenario perfecto para desplegar ese empeño, ofreciendo un recorrido que, al igual que el circo mismo, combina la rigurosidad del acto con la magia de la representación.

