Patricio Cabrera. Islas, 2023. Óleo y acrílico sobre tela, 81 X 100 cm.

Patricio Cabrera. El inconsciente óptico

Hasta el 20 de julio de 2026

Galería Siboney

Santa Lucía 49. Santander

La exposición «El inconsciente óptico» de Patricio Cabrera, originario de Gines, Sevilla, 1958, es como un auténtico destello, un reencuentro con un artista con el que la galería ya colaboró en la lejana década de los noventa. Esta muestra se inspira directamente en la que el pintor presentó en la Sala Atín Aya del ICAS en Sevilla, titulada «Naufragar m’è dolce in questo mare», comisariada por Rosalía Benítez y Luis Francisco Pérez, quien escribió un excelente texto para aquella ocasión. Ahora, Siboney retoma ese hilo conductor, exhibiendo algunas de las obras que se pudieron ver entonces junto a creaciones más recientes que se integran de manera natural y dan continuidad al discurso.

El universo de Cabrera se mueve dentro de límites muy definidos, pero eso no significa que esté cerrado. El artista trabaja a través de variaciones —un término más adecuado que «serie», dado la rica diversidad formal y conceptual de su producción—, lo que le permite incorporar piezas de diferentes momentos sin perder la coherencia interna. Obras como «Islas» (2023, óleo y acrílico sobre tela, 81 x 100 cm) son un claro ejemplo de esta tensión entre repetición y diferencia, entre un lenguaje reconocible y la constante novedad de cada evento pictórico.

Lo que estas pinturas comunican es, precisamente, la intensidad del momento. Cabrera ha logrado destilar con una refinada pulsión artística y existencial una complejidad que va más allá de nuestra primera impresión. La mirada, inicialmente cautivada por la exuberancia de los colores y la variedad de formas, pronto descubre que todas las obras están conectadas por un mismo y sofisticado flujo melódico, por la inusual simetría de un apasionado y placentero jardín de las delicias. La naturaleza se presenta aquí como un refugio ante las contingencias de la vida, como un espacio donde la fragilidad humana y sus deseos encuentran su representación.

Uno de los logros más impresionantes de Cabrera es su ingeniosa reinterpretación de lo ornamental. En lugar de ser solo un simple adorno, lo ornamental se transforma en un elemento clave y unificador de su expresión pictórica. Cada flor, cada enredo vegetal, cada isla flotante forma parte de una estructura más amplia que, como dice Luis Francisco Pérez, «es una espléndida alegoría de la representación». Así, El inconsciente óptico no solo se refiere a lo que vemos sin darnos cuenta, sino también a la forma en que la pintura misma nos observa desde su propia profundidad. En definitiva, nos encontramos ante mundos que reflejan la fragilidad humana y sus deseos, y ante un artista que, tras décadas de trabajo, continúa explorando las infinitas variaciones de un universo único e inconfundible.

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