
El acto de educar, 2026 60 x 81cm Óleo sobre lienzo
Javier Valverde. Mientras dura el último rayo
Del 30 de mayo al 24 de julio de 2026
Galería Daniel Cuevas
Santa Engracia, 6, bajo centro. 28010-MADRID
La pintura de ha dado un giro. Durante años, sus ojos exploraron paisajes abiertos y horizontes lejanos. Pero ahora, en «Mientras dura el último rayo», su primera exposición individual en la galería, su mirada se vuelve hacia el interior. No hacia cualquier interior, sino hacia la geografía íntima de lo cotidiano: jarrones sencillos, alféizares altos, ventanas familiares, flores que evocan las porcelanas que moldeaba su tía. Aquí, el bodegón, un género humilde, se transforma en un retrato. Los objetos adquieren una profundidad psicológica, convirtiéndose en portadores de una memoria oculta.
El título de la exposición actúa como un doble conjuro. Por un lado, evoca el Omagatoki japonés: ese momento mágico del crepúsculo en el que los espíritus cruzan al mundo humano. Por otro, al escurridizo rayo verde, ese fenómeno óptico que solo se puede ver si alguien más sacrifica su propia mirada para avisar en el instante preciso. Entre fantasmas y sacrificios, entre lo real y lo legendario, Valverde sitúa sus nuevas obras. Así, la pintura se convierte en un arte del umbral: ese breve instante en que el día se apaga y la noche aún no ha llegado.
En estas piezas hay una clara vocación cinematográfica. Cada cuadro actúa como un fotograma, un momento extraído de una secuencia más amplia. Los títulos refuerzan esa estructura temporal, generando en el espectador la sensación de que lo que observa tiene un antes y un después, como si la acción continuara más allá del lienzo. Sin embargo, Valverde no se aleja de la materialidad de la pintura. La repetición obsesiva de motivos —el mismo florero, la misma ventana, la misma luz— se convierte en un intento de capturar el fugaz paso del tiempo sobre aquello que se resiste a ser comprendido.
Las soluciones formales de Valverde se nutren de fuentes muy concretas: la elevación del alféizar, la interrupción del campo visual con un objeto, y la disposición barroca de los elementos. Pero también establecen un diálogo con el silencio moderno de Morandi y Sironi, así como con las atmósferas metafísicas de De Chirico o Carrà. En exposiciones anteriores, Valverde se apoyaba en su memoria personal: su infancia, la figura de su tía, la conexión con su hermano. Sin embargo, aquí, su mirada se ha vuelto más incierta. Es la perspectiva de alguien que está cansado de observar una realidad que se desmorona, pero que aún encuentra un espacio para dialogar con sus propios fantasmas.
«Mientras dura el último rayo» es
un lugar donde la pintura sigue siendo un medio para reflexionar sobre el tiempo, la fragilidad y esa forma obstinada de esperanza que persiste mientras hay luz.

