M. Nieves Cáceres presenta ‘Dejar caer’ en el Museo Thyssen

El próximo 18 de febrero de 2026, la artista M. Nieves Cáceres llevará a cabo una performance titulada Dejar caer en el Museo Thyssen Bornemisza. Esta acción, que se realiza en colaboración con el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), resume las principales líneas de su investigación artística de las últimas dos décadas. La pieza, que comenzará a las 18:00 horas en el hall del museo, explora sus obsesiones más profundas: la identidad, el territorio canario, el cuerpo femenino y la comunidad. En Dejar caer, Nieves Cáceres trata estos temas para ofrecer una reflexión que, partiendo de lo local, se expande hacia lo universal. La performance se centra en los zurrones de piel de cabra, objetos que están profundamente arraigados en la cultura ancestral de las Islas Canarias y que la artista ha utilizado anteriormente como símbolo de un territorio y una memoria. A través de un ritual que ella misma describe como un acto de restauración, la artista dejará caer alimento desde estos recipientes, creando una dinámica de ofrenda en la que el público está invitado a recogerlo. Este gesto, que puede parecer simple, se llena de significados complejos al interactuar con la colección permanente del museo, que en su mayoría incluye arte europeo de época colonial. La acción confronta la piel de cabra, utilizada por las comunidades indígenas canarias, con los lienzos y esculturas que reflejan la perspectiva del colonizador, generando una tensión entre la historia oficial y las culturas que han sido silenciadas.

«Dejar caer» se presenta como un cuerpo que está profundamente influenciado por la biografía, la comunidad y el contexto específico del archipiélago. El cuerpo de la artista se transforma en un espacio de mediación entre el pasado prehispánico de las islas y el presente del museo, creando un puente entre la tradición y la institución artística. La acción de dejar caer el alimento, junto con la posibilidad de que los asistentes lo recojan, convierte el hambre —tanto la física como la simbólica, esa falta de reconocimiento histórico— en un vehículo esencial. No se trata solo de señalar la violencia de la colonización, sino de generar un espacio de sanación colectiva, un lugar donde el cuerpo de la comunidad (el público) se involucra activamente en la restauración de una memoria fragmentada. La elección del alimento como materia prima no es casual. En la obra de Nieves Cáceres, lo cotidiano y lo doméstico, a menudo asociados con lo femenino, adquieren una dimensión tanto política como poética. El gesto de nutrir y ofrecer se opone a la lógica extractiva y violenta del pasado colonial. Así, la performance se convierte en un ritual contemporáneo que, al incorporar elementos tradicionales, busca resignificar el presente. Como en el resto de su trabajo, el cuerpo de la artista no es un cuerpo cualquiera, sino un cuerpo femenino situado, que se presenta como un canal para hablar de todas las mujeres y de aquellas identidades marcadas por historias de desplazamiento y desposesión. Esta colaboración entre el Museo Thyssen y el CAAM refuerza el papel de puente entre territorios y relatos que la propia performance encarna, destacando la conexión entre las islas y la península, así como entre la memoria canaria y el relato artístico europeo.

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