SÍLVIA GUBERN. ALQUIMISMO POÉTICO Y CONCEPTUAL

Por Ramon Casalé Soler

“Sólo hay un rincón del universo que puedes estar seguro de mejorar, y es tu propio yo”
Aldous Huxley
 
“Si uno no quiere perder el eje de la vida, no debe olvidar nunca de dónde viene y quién es”
Gabriel Rolón

A mediados de los 60 aparecieron en España los primeros núcleos de arte conceptual, siendo Catalunya la que más adeptos concentró. Entre los  muchos artistas que se interesaron por esta tendencia cabe destacar a  Albert Porta (también conocido como Zush y Evru), Antoni Llena, Àngel Jové, Jordi Galí y Sílvia Gubern. Algunos de ellos realizaron diversas intervenciones y exposiciones en el denominado Jardí del Maduixer –finca donde vivían la pareja Galí y Gubern- a finales de los 60. Posteriormente, a principios de los 70, se movieron en espacios como, por ejemplo, la desaparecida Sala Vinçon, ubicada en el Passeig de Gràcia de Barcelona.

Sílvia Gubern era una de las artistas más activas de esa época. Precisamente la Sala Vinçon era su lugar preferido para mostrar sus trabajos conceptuales. En realidad, fue en esta sala donde vi por primera vez su obra en 1992, antes de la celebración de los Juegos Olímpicos. La exposición se titulaba Silvia, Savia, de la que el poeta y escritor Carles Hac Mor señalaba que “el esquematismo mágico de Sílvia Gubern traducía la profundidad de su inspiración sutil, y la frescura con que emergen sus metaimágenes reproduce el temblor de los instantes en qué captamos el mundo con la sensibilidad”. De ese momento hay algunas obras que se exhiben en Esplendor. Volver al origen, exposición que se está llevando a cabo en Can Framis, una de las dos sedes que la Fundación Vila Casas tiene en Barcelona.

Autorretrat, 1994. Foto cortesía Fundació Vila Casas

Podemos afirmar que esta muestra es la más importante que se ha celebrado hasta la fecha de Sílvia Gubern (Barcelona, 1941) en su ciudad natal ya que la anterior, que revisaba su trayectoria, data de 1995 en el Centre d’Art Santa Mònica, donde se exhibieron piezas desde 1963 hasta 1994. Ahora tenemos por fin la oportunidad de ver obras de diferentes épocas, y sobre todo sus creaciones más recientes, la mayoría de ellas corresponden al año pasado.

La circunstancia de que su obra no se haya visto de manera habitual desde que se produjo su eclosión en los años 60 hasta ahora, se debe a que una gran parte de su tiempo lo dedica a funciones de tipo espiritual y científico  a través de conferencias y cursos que le han permitido ahondar en otros campos del conocimiento, con la idea de fusionar el arte y  la ciencia  con el espíritu.

La comisaria de la exposición es Assumpta Bassas, crítica y profesora de arte contemporáneo de la Universidad de Girona, especialista en arte performativo y feminismo. Ha divido Esplendor. Volver al origen en diversos ámbitos relacionados con el origen de la vida según los filósofos presocráticos Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes y Heráclito, a partir del agua, la tierra, el aire y el fuego respectivamente. Además, ha incorporado otros dos apartados más físicos y etéreos como son El portal. La segunda tierra y La encarnación.

El origen de la muestra parte de una serie de reflexiones de la propia artista que ha venido planteándose desde su juventud: ¿Quién soy y quiénes somos realmente? ¿A qué hemos venido a la Tierra? ¿Qué relación tenemos con el resto de seres vivos, el planeta y el cosmos?.  Preguntas que también podríamos hacernos a nosotros mismos. Tal vez las respuestas las podremos encontrar a medida que nos adentremos  en la exposición.

Aqua vitae. Foto cortesía Fundació Vila Casas

El protagonista del primer ámbito es el Agua,  que parte de una instalación realizada en 2001 dentro del proyecto La relació i punt d’investigació Duoda, que se mostró en la librería de mujeres Pròleg de Barcelona. Se trata de Aqua vitae, una enorme pieza de vidrio esmerilado en forma de copa en cuya base hay un conjunto de cuarzos y en la parte superior brota el agua, que según la comisaria hacen referencia “simbólicamente a la fuerza creadora, a la abundancia, a la generosidad y a las aguas profundas de la creatividad”. Otra instalación más compleja es la pintura sobre reverso de vidrio La creación (1991) que forma parte de la serie Materia viva / Formas vivientes, que se exhibe delante de una mesa a modo de altar con diferentes objetos de piedra, hilo de latón, plumas, piedras, esmalte, vidrio, etc,, o lo que es lo mismo, son pequeñas esculturas con elementos delicados y pobres. Esta obra se mostró en la Sala Vinçon en 1992.

Respecto al segundo apartado, o sea el elemento Aire, se centra en una serie de dibujos cuya mayoría ocupan toda una pared, donde aparecen textos manuscritos y poesías de la  artista desde 1990 hasta 2021. Se ven símbolos, signos, palabras, formas abstractas o figurativas, vinculadas a tradiciones ancestrales y espirituales.

Sílvia Gubern piensa que la creación es un instante en el que el conocimiento se dirige hacia las estructuras epistemológicas más antiguas. Por ello, “su mano danza con el aliento de vida y el trazo vierte y destila lo esencial de la realidad manifestándose como símbolo, signo, arquetipo o figuración”.

La tercera sección está dedicada al elemento Tierra. La mayoría de las piezas están pintadas sobre reverso de vidrio. Pertenecen a la serie  Escritura críptica, y están formadas en base a una serie de símbolos que solamente la artista conoce y que nosotros debemos descubrir. Las manos, los pies, o sea, las huellas indican la pertenencia del ser humano sobre la tierra que, de algún modo, podemos relacionar con nuestros ancestros.

Sílvia Gubern. Foto, Ramon Casalé Soler

La pintura Piedra sagrada de 1974 refleja la idea que tiene la artista respecto al reino mineral, ya que la relaciona con el mundo de las joyas como tesoro de conocimiento y sabiduría. Es evidente su inclinación por demostrar   “las energías que aportan los diferentes tipos de minerales”, lo que le ha servido para formarse como sanadora.

El cuarto elemento es el Fuego,  siendo la obra principal la escultura Sol (1999) elaborada con piedras de colores y latón. Va acompañada en ambos lados por dos esculturas de la serie Escultures Primordials. En medio de la instalación hay una serpiente de barro situada en el suelo que representa el  “vientre vivo de la tierra, regeneradora, canal por donde sube la sabia vivificadora de los orígenes, inspiradora de la conexión con lo espiritual…”.

El quinto ámbito lleva el título de El portal, la segunda tierra, en él se exhibe una pintura sobre reverso de vidrio de grandes dimensiones de 1995. Se trata de una versión de Cosmos  de 1973. Esta pieza se expuso también  en el Centre d’Art Santa Mònica. Representa la esfera de la Tierra que aguanta una especie de portal constituido por cuatro huesos. Dos de ellos sujetan un disco solar. Esta obra se parece mucho a otra de la misma artista que se instaló en 1993 en el Passeig de les Cascades de Montjuïc, cerca del Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC).  La evolución de la  vida desde todos los ángulos de la existencia se percibe en esta escultura a modo de umbral u origen por donde transcurre el fuego, la llama, o sea la luz que ilumina la eternidad astral.

Encarnación. Foto, Ramon Casalé Soler

La última estancia se basa en la Encarnación donde la artista ha colocado unas telas de lino enormes a modo de banderolas en las que ha  bordado  con hilo azul una serie de dibujos y frases como, por ejemplo: La serpiente que danza o Cielo / tierra, en que una línea separa los ojos (el cielo) de los labios (la tierra). Las siete telas que componen esta instalación son de 1995. El significado de este apartado se basa en el arte de la aguja, ya que en él “confluye además la tradición ancestral de un lenguaje humano colectivo: el de las manos de todos aquellos, especialmente muchas mujeres, que cuidan el cuerpo, lo dignifican y lo protegen, lo sanan y, finalmente, también lo amortajan”. Entre las telas aparece una peana que soporta un  cáliz de vidrio con una gran piedra de color rojo, que justifica la transformación del cuerpo físico en cuerpo etéreo.

Silvia Gubern. Esplendor. Volver al origen

Comisaria, Assumpta Bassas

Can Framis. Fundació Vila Casas.  

Carrer d’Ausiàs Marc, 20, Eixample, 08010 Barcelona

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