
Juan Carlos Bracho. Jóvenes ocultos
Desde el 22 de enero de 2026
Galería Ángeles Baños
Plaza de los Alféreces, 11. 06005 – Badajoz
La exposición «Jóvenes ocultos» de Juan Carlos Bracho, que se lleva a cabo en la Galería Ángeles Baños, invita a una reflexión crítica sobre la enseñanza artística tradicional. En lugar de seguir las normas habituales en las aulas, que suelen enfocarse en la copia exacta, la pulcritud y los cánones estéticos que heredamos del Renacimiento, Bracho sugiere una nueva forma de ver el dibujo. Para él, esta disciplina no es solo una técnica o un objetivo formal, sino más bien una herramienta para pensar y actuar. Esta creencia lo lleva a incorporar propuestas didácticas y experiencias participativas en su trabajo artístico, buscando desdibujar las fronteras entre el proceso, la autoría y el resultado final. «Jóvenes ocultos», su cuarta exposición individual en esta galería, materializa esta filosofía en una obra colectiva. El proyecto gira en torno a una intervención mural que consiste en dieciséis círculos de gran tamaño, creados en el lugar. Lo interesante es su origen: cada círculo es el fruto del trabajo de varios alumnos que participaron en el taller «Ejercicios de dibujo», que Bracho impartió en el I.E.S. Reino Aftasí. Este taller se concibió como un espacio comunitario para la reflexión teórica y práctica, desafiando las nociones de «dibujar bien» o «mal», y animando a explorar el acto de dibujar a través de la experimentación, rompiendo así con las jerarquías tradicionales. La técnica del frottage utilizada refuerza la idea de revelación, permitiendo que el dibujo surja a través de la acción, el contacto y el desgaste
La composición resultante, con círculos de igual tamaño pero de formas y colores diversos, transforma la percepción del espacio de la galería. Su disposición dinámica y envolvente no solo redibuja la arquitectura del lugar, sino que también establece una metáfora de las relaciones humanas. Las distancias, intersecciones y tangencias entre las formas evocan vínculos afectivos y sociales, como una cosmografía de cuerpos celestes en movimiento perpetuo. Así, la obra trasciende el papel para ocupar el muro y el espacio expositivo, desafiando las normas tanto del contexto académico como del comercial en el que se inserta. La propuesta de Bracho amplía su mirada a través de múltiples referencias que el espectador puede rastrear. Desde el Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci hasta las geometrías de las vanguardias del siglo XX; desde las pictografías primitivas y los petroglifos hasta los cuadernos infantiles para colorear; desde los dibujos fugaces en las pizarras escolares hasta los tags y grafitis urbanos. La obra también dialoga con la revelación de otros mundos, ya sean los vastos espacios cósmicos mostrados por el telescopio o los micromundos descubiertos por el microscopio, apuntando siempre a realidades antes ocultas. Jóvenes ocultos se presenta como una situación compartida, una experiencia temporal que integra de manera inseparable lo pedagógico, lo lúdico y lo artístico, proponiendo un espacio común de experimentación accesible y transformador.

