
Mediterráneo 10:41 | 50 x 50 cm | Acrílico sobre tabla | 2025
Javier Torices. THALASSO
Del 19 de diciembre de 2025 al 29 de enero de 2026
Aurora Vigil-Escalera Galería de Arte
C. Capua, 21, Centro, 33202 Gijón, Asturias
El título, que proviene del griego antiguo thalassa (mar), hace referencia al doble simbolismo y al aspecto terapéutico del océano, un concepto que se convierte en el hilo conductor de toda la exposición. Para Torices, el mar no es solo un simple paisaje, sino un espacio interior, un refugio al que regresar que evoca calma, memoria y una respiración profunda.
La obra de Torices va más allá de la marina tradicional. Su proceso creativo comienza con una meditación activa, observando detenidamente diversas costas —del Mediterráneo, Cantábrico y Atlántico— en diferentes momentos del día. El artista captura y eterniza en sus acrílicos sobre tabla ese instante de conexión personal con el paisaje. Con pinceladas sueltas y gestuales, logra un realismo sorprendente que transmite la densidad, el movimiento, la luz y la transparencia del agua. Como él mismo dice, no pinta el mar que ve, sino «el mar que me habita», buscando plasmar en la tela lo que el océano le hace sentir.
Esta búsqueda se conecta con la dimensión terapéutica y metafísica del mar. La exposición investiga cómo el océano, con su ritmo, su sonido blanco y su inmensidad, actúa en nosotros a nivel fisiológico y emocional, induciendo serenidad y favoreciendo la introspección. Torices ve el mar como un espejo que refleja tanto la fuerza como la fragilidad de la vida, recordándonos que somos parte de algo más grande. Las obras, que incluyen vistas de Gijón, Ibiza, Calpe y otros lugares, son así ventanas a un paisaje geográfico y, al mismo tiempo, emocional.
«Thalasso» se presenta como una experiencia estética silenciosa y restauradora. La muestra invita al espectador a pausar su mirada, a transformarla en escucha, y a participar en ese diálogo íntimo entre la obra y quien la observa. Sin ofrecer respuestas concretas, la pintura de Torices crea un espacio de reconocimiento, bienestar y conexión, donde lo sutil revela lo esencial: la calma, la pureza y una sensación de pertenencia ante la inmensidad.

