
© Castro Prieto. El viejo saber, 2018. Cortesía Galería Blanca Berlín
ÁUREA. Nada áureo puede permanecer
Del 29. de noviembre de 2025 al 7 de marzo de 2026
Galería Blanca Berlín
C/ Limón 28 Madrid
El poeta estadounidense Robert Frost, en su famoso poema «Nada dorado puede persistir», reflexionaba sobre lo efímero de la belleza y lo transitorio de todo esplendor. Esta idea, que da nombre a la exposición «ÁUREA. Nada áureo puede permanecer» en la Galería Blanca Berlín, se convierte en el hilo conductor de un diálogo artístico que une las obras de cinco destacados fotógrafos: Bohnchang Koo, Juan Manuel Castro Prieto, Cecilia Paredes, Isabel Muñoz y Luis González Palma. La muestra se adentra en la poética de la decadencia y la simbología de la vanitas, explorando cómo el tiempo deja su huella en todo lo material.
En este contexto, la obra de Juan Manuel Castro Prieto (Madrid, 1958) destaca de manera especial. Con formación en economía y fotógrafo autodidacta desde 1977, Castro Prieto utiliza su cámara para revelar la realidad que se oculta tras la superficie de lo cotidiano. Su conexión con el tema de la exposición es natural; en su trabajo, conceptos como el nacimiento, la muerte, el sexo y la religión son recurrentes, y el uso del oro y el vidrio se convierte en un poderoso símbolo de la naturaleza efímera de la riqueza y la existencia. Su proyecto vital, que ha estado centrado durante más de cuarenta años en el pueblo salmantino de Cespedosa, es un ejercicio de preservación de la memoria, un intento de rescatar del olvido recuerdos y seres queridos. Este deseo choca de frente con la idea de que «nada dorado puede persistir», convirtiendo su trabajo en un conmovedor testimonio de esa lucha contra el tiempo. Galardonado con el Premio Nacional de Fotografía en 2015, su trayectoria incluye series como «Perú, viaje al sol», resultado de su fascinación por la cultura andina y el fotógrafo Martín Chambi, cuyos negativos originales logró positivizar en 1990. En sus imágenes, siempre hay un aire de misterio, inquietud y una belleza que no oculta su fragilidad.
Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) aporta una perspectiva única a la exposición, centrándose en el cuerpo humano como lienzo de emociones y recuerdos. Con una carrera que abarca más de cuatro décadas, fue galardonada con el Premio Nacional de Fotografía en 2016. Muñoz ha viajado por todo el mundo capturando sentimientos en estado puro, desde la dignidad de las tribus indígenas hasta la cruda realidad de la violencia en las cárceles, pasando por la sensualidad abstracta de la danza. Su conexión con los temas de Frost y la idea de la vanitas se refleja en su maestría técnica. Las obras de Muñoz no solo irradian luz propia, sino que también remiten a los inicios de la fotografía, evocando la fragilidad y la belleza de las placas de cristal que precedieron a la película. Como maestra del estampado en platino, consigue ricos matices de sombra y luz, celebrando la vitalidad de la forma humana y aludiendo sutilmente a su naturaleza efímera. Su arte sirve como meditación sobre la encarnación de las emociones, recordándonos que nuestros cuerpos, receptáculos del éxtasis y el dolor, están sujetos a la misma inestabilidad que todo lo que brilla.
Juntos, Castro Prieto e Isabel Muñoz, junto con los demás artistas participantes, tejen una narrativa visual coherente y poética en «ÁUREA». Mientras Prieto se adentra en la memoria de los lugares y los objetos, Muñoz explora los ámbitos de la memoria corporal y emocional. Ambos, desde sus perspectivas complementarias, desafían al espectador a reflexionar sobre la persistencia de la belleza, las huellas del tiempo y el significado de lo efímero. La exposición ofrece una oportunidad única para presenciar el diálogo entre dos de los fotógrafos contemporáneos más destacados de España, cuyas obras, arraigadas en profundas tradiciones, transmiten visiones personales e idiosincrásicas que resuenan con la inquietud atemporal que Frost expresó de manera tan elocuente.

