Javier de JUan

Javier de Juan reinventa El principito.

El principito. Antoine de Saint-Exupéry. Ilustraciones: Javier de Juan Editorial. Reino de Cordelia

Por Carlos Jiménez

El principito de Antoine de Saint Exupéry es un libro legendario. Desde su publicación en francés e inglés en Nueva York, en 1943, se convirtió en el best seller de los best seller: hasta el año pasado se habían vendido más 140 millones ejemplares de sus traducciones a 382 idiomas (¡!). Eso sin contar con numerosas películas, obras de teatro, óperas, series televisivas, emisiones radiales y hasta audiolibros. Richard Burton obtuvo en 1974, un premio Grammy por una versión radiofónica de El principito.

Es imposible enumerar siquiera las razones del clamoroso éxito de esta obra portentosa, pero me resulta evidente que la más importante consiste en su carácter de cuento infantil. Tal y como lo subraya el propio Saint Exupéry, que encabeza la dedicatoria a León Werth con estas palabras: “Pido perdón a los niños por dedicar este libro a una persona mayor. Tengo una excusa: esa persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo”. Una apuesta por la infancia que ratifica   el narrador en el comienzo del primer capítulo, que, “cuando tenía seis años” vio en un libro un dibujo que “representaba a una boa tragándose a una fiera”. “Se decía en el libro: ` Las boas tragan a su presa entera sin masticar. Tras lo cual no pueden moverse y duermen los seis meses que dura la digestión´. Pensé mucho entonces sobre las aventuras de la jungla y, por mi cuenta, con un lápiz de color conseguí hacer mi primer dibujo. Mi dibujo número 1”. “Enseñé mi obra maestra a los mayores y les pregunté si mi dibujo les daba miedo. Me contestaron: ¿Por qué iba a dar miedo un sombrero? Mi dibujo no representaba a un sombrero. Representaba una boda digiriendo a un elefante”. (…) Los mayores me aconsejaron que me dejara de dibujos de boas abiertas o cerradas y que me interesara más bien por la geografía la historia, la aritmética y la gramática. Así fue como, a los seis años, renuncié a una magnifica carrera en la pintura. Me desmoralizo totalmente el fracaso de mi dibujo número 1 y número 2. Los adultos nunca entienden nada por si solos, y es agotador para los niños estar dándoles explicaciones continuamente”.

En estos párrafos están las claves del irresistible encanto de El principito: la confesión por parte del narrador del fracaso infantil que definió su vida adulta. ¿Quién que sea adulto no siente y padece que si es adulto es porque un fracaso vital puso fin a su infancia? Obligándolo a dedicarse a la geografía, la historia, la aritmética, la gramática o cualquier otra oficio o profesión de adultos. Entre ellas la aviación, como en el caso tanto del narrador como del propio Saint Exupéry, quien, según distintos biógrafos y estudiosos, escribió esta pieza maestra durante la dura experiencia del exilio en Nueva York y rememorando el catastrófico accidente aéreo en el Sáhara que casi le cuesta la vida años atrás. Las catástrofes vitales presentes suelen revivir las catástrofes pasadas. 

Si cabe decir que El principito es la crónica fabulosa de la infancia recuperada por Antoine de Saint Exupéry, habría que añadir que la misma está escrita por un escritor que, rebelándose contra la condena inapelable de los adultos, recupera su vocación truncada de pintor. De allí que sean parte inseparable de la obra, la prueba palmaria de que un escritor atribulado volvió a ser el niño que dibujaba escribiéndola. Y dibujándola.

Por eso pienso que las magníficas ilustraciones de Javier de Juan de esta nueva y muy bella edición de El principito convierten esta fábula en otra fábula. Una fábula distinta, inspirada al pie de la letra en el original de Saint Exupéry, pero jamás igual a ella. 

Carlos Jiménez Moreno

Arquitecto, Historiador y crítico de arte. Director del Simposio de arte y ciencia del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid CNIO. Ha ejercido la crítica de arte en los principales periódicos y revistas de España y América Latina. Ha publicado diez libros sobre arte contemporáneo.

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