Guillermo

Guillermo Velasco. La mano de Adán. Oleo sobre lino. 80x100cm. 2024.

La octava definición

Por Nacho Ruiz.


No puedo escribir sobre Guillermo Velasco mejor que lo hizo Pere Llobera en su reciente exposición Batacazo por una razón imbatible, y es que no soy pintor. Los que no somos pintores no entendemos realmente la pintura, solo la disfrutamos o no, podemos divagar y teorizar con más o menos acierto pero la pintura no es un lenguaje. Tal vez sea una sustancia, o contenga una sustancia, en este nivel de incertidumbre estoy. Esta idea la usó mucho Ramón Gaya, un pintor muy lejos de Guillermo en muchos sentidos, pero vale como base sobre la que construir el artificio dudoso que es este texto. En el diccionario de la R.A.E. la palabra sustancia o substancia tiene 12 acepciones. Hasta la cuarta nos sirve para apuntalar una idea que se otea desde este punto y merece la pena reproducirlas con algunas anotaciones.

1. f. Materia caracterizada por un conjunto específico y estable de propiedades. Sustancia viscosa, orgánica. (la pintura es viscosa y, en algunos casos, orgánica)

Sin.: materia, elemento, constituyente, componente, principio, fundamento. (química, al fin y al cabo).

2. f. Parte esencial o más importante de algo. No traicionaba la sustancia del pacto firmado.

3. f. Conjunto de características permanentes e invariables que constituyen la naturaleza de algo. La palabra democracia está perdiendo su propia sustancia histórica. (pero podemos estirar la idea hasta Hegel y esperar que no se note la trampa)

4. f. Valor, importancia o utilidad de algo. Un discurso con poca sustancia. (Es la más general, pero sirve en términos de retórica)

Con esto nos vale, ya tenemos todo lo que necesitamos y nos lo ha dado la Academia, así que no tenemos por qué seguir leyendo el diccionario, ya que el resto de acepciones se refieren a lo alimentario. Sin embargo, la número 8 lleva una revelación:

8. f. Fil. Realidad que existe por sí misma y es soporte de sus cualidades o accidentes.

Wow. ¿Quién ha escrito esta definición, John Berger, David Hockney? Pintura, sustancia, realidad, soporte de sus cualidades y, sobre todo. Accidente. Todo puede mejorar y esto va mejorando desde mi ramplón principio.

Guillermo Velasco. Yo, Yo mismo. Oleo sobre lino. 55×46 cm. 2024.

Llobera habla en su texto de Frans Hals que, siendo uno de los mejores pintores de la historia, acabó en manos de unas monjas poco piadosas y de George Best, que, siendo uno de los mejores futbolistas de la historia, acabó en manos de prestamistas y gente del tipo. Podría ser un accidente pero fue la realidad de ambos, que existió por sí misma, su sustancia en definitiva, soporte de sus cualidades o accidentes. Sobre estos pilares nos alejaremos del didacticismo excesivo que Llobera da como negativo, porque es negativo en el momento en el que un ciego suele guiar a otro ciego ¿pensaba Brueghel al pintar su cuadro tremendo, hoy en Nápoles, en Platón y la caverna? O solo hablaba de los que escribimos de pintura desde las fronteras exteriores, solo mirando de lejos la sustancia de la que hablamos, solo describiéndola. No puedo compartir los sobreentendidos con Guillermo ni con Pere porque soy el niño que asiste a la charla de adolescentes sobre sexo, el gatito que follaba una vuelta más y se iba a casa en el chiste de los 80, Elmer engatusado por Bugs Bunny para dispararme en la cara. Nunca hubiera podido escribir con la clarividencia de Llobera cuando dice:

Hay una ciencia del funcionamiento de los cuadros, y créame si les digo que es complejísima ya que no es UNA ciencia, sino un organismo vivo que muta en cada pieza como ciencia de ese único cuadro. La máquina líquida del criterio pictórico podríamos llamarla.

Esto último nos remite a la idea de sustancia, claro, pero él, en otro contexto, la da como soporte. Todo está en la definición 8 del diccionario.

Definida ya la imposibilidad epistemológica, sí puedo trazar círculos alrededor que condicionen la mirada. Uno es el Gris Sloterdijk. El color no existe, pero debería. Hace poco el filósofo alemán Peter Sloterdijk ha publicado “Gris,el color de la modernidad” donde lleva el mundo a su discurso partiendo de una frase de Cézanne: mientras no se haya pintado un gris, no se es pintor. Una declaración de principios o una reducción extremista o un aforismo lanzado para epatar al burgués o la gran verdad pero a Sloterdijk le sirve para que el color identifique la época, marcada por burocracias, malos gobiernos, herencias hegelianas extraviadas… Todo lejos del entusiasmo organizado de las banderas coloridas.

El caso es que el gris es estructural en la pintura de Guillermo Velasco. No es un gris, son muchos grises en muchos contextos. Podríamos hacer como el filósofo y vincular mediante este gris sus cuadros con la época, convertirlos en síntomas, pero no. Son cuadros.

Son pintura, pintura, pintura, pintura.

Guillermo Velasco. TOOLS. Oleo sobre lino. 46×55 cm. 2024

Todas las genealogías están ahí, son visibles, casi reivindicadas con orgullo. Las líneas conceptuales también los relatos de donde vienen. Todo está a la vista, y es emocionante leerlo en los cuadros, no hay tiempo ni espacio para volver a hablar de Guston y los Looney Tunes, quien ha llegado a leer hasta aquí después de ver su obra no lo necesita.

Fue en un concurso que se llamaba ¿Quiere ser millonario? a finales de los 90. Un concursante llamado Enrique Chicote Blanco, de Barcelona, pide el comodín de la llamada y Carlos Sobera llama a la esposa. La pregunta era ¿de qué fruta se obtiene la copra? Contesta Maribel. La respuesta valía 50 millones de pesetas (300.506 €) Sobera le pasa el teléfono al concursante. Él le dice. Mira, Maribel. Te llamo para decirte que me voy a llevar 50 kilos. Simplemente avisarte. Ella le dice que tendrá que hacerle la pregunta, que para eso es la llamada y él le dice que no, que solo para informarla, porque la respuesta la sabía, era el coco. Había usado el comodín solo para avisarla. Me gusta que alguien maneje los recursos de esta forma. Me gustan los pintores que tienen de sobra para ellos y para todos sus compañeros.

Hablo de una idea de pintura que amo, como amo la solvencia. Amo esa Realidad que existe por sí misma y es soporte de sus cualidades o accidentes.

4 de octubre a 13 de noviembre de 2024.

“Check my machine” de Guillermo Velasco

Galería T20. Calle Victorio, 27. 30003 Murcia

Nacho Ruiz (Murcia,1972)

Cursó estudios en la Universidad de Murcia y Roma III, llevando a cabo la diplomatura en altos estudios en la UNED (Madrid). Es doctor en Historia del Arte por la Universidad de Murcia. Becario FPU por dicha universidad, impartió docencia allí entre 2001 y 2006. Posteriormente ha sido director del módulo de Mercado del Arte en el Master de Arte Actual de la Universidad de Barcelona, profesor invitado en las de Salamanca, Complutense, Universidad Pública de Navarra, Universidad de Cantabria y Universidad de Alicante. En la actualidad dirige el master Especialista en Mercado del arte en Instituto 42 (Murcia).

Ponente en los encuentros sobre Rubens del Museo del Louvre en 1999, ha participado en numerosos ciclos, impartiendo conferencias internacionalmente. Durante el periodo 2010-2015 llevó a cabo cursos sobre mercado del arte para SEACEX, impartidos en los Centros Culturales de España en Guatemala, Nicaragua y México. Ha sido director del curso sobre Patrimonio Artístico de la Universidad de Cantabria junto a Rosina Gómez Baeza en 2005 y ponente en “Horizontes del arte contemporáneo” (MNCARS). Entre las sedes en las que ha llevado a cabo conferencias destacan la Fundación Tápies (Barcelona), MUBAM, Museo de la Universidad de Alicante, Balelatina (Basilea), Instituto Cervantes (Chicago), SCAN Art Project (Londres), Museo Ramón Gaya (Murcia) etc.

Es redactor en las revistas Descubrir el Arte, Muy Historia y ABC Cultural, columnista en los diarios Huffington Post y La Verdad. Ha colaborado con una notable cantidad de revistas de arte y pensamiento, entre las que destacan Exitexpress, Arconoticias, Imafronte, Revista de la Facultad de Filosofía de Murcia y otras.Tagged: Colección Mariano YeraMariano YeraNacho RuizEdit

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