
Carlos Monleón
Las verbenas desiertas.
Por Carlos Jiménez
La verdad es que siempre tuve la vaga sensación de que descendía a los infiernos, cuando bajaba la interminable escalera que lleva a la Sala de bóvedas del Centro Conde Duque de Madrid. Ayer un imponente cuartel construido para la guardia real de Felipe V y hoy sede de un centro cultural del Ayuntamiento de Madrid, que ha convertido su profundo sótano en un espacio expositivo, probablemente el más singular entre todos los de su género en la capital de España.
Quizás por esta razón no me ha sorprendido que haya terminado albergando la exposición Las verbenas desiertas, una colectiva de 8 artistas cuyo subtitulo – Apariciones y desapariciones en el arte contemporáneo – invoca un campo semántico en el que se inscriben términos como animas irredentas, espectros insomnes o fantasmas evanescentes. Todos objetos, según sus comisarios Jaime González y Manuela Pedrosa, de una hauntología capaz de tratar con las formas que adoptan los pensamientos que sobreviven a su propia época.

Clara Montoya
Esta redefinición de la ciencia de los fantasmas quizás no sea del todo aceptable, pero lo que en cambio admite pocas dudas es que las mejores piezas de esta muestra si que se ocupan de fantasmas o emulan directamente a las fantasmagorías. O sea, a aquellos teatros del Paris del siglo XIX dedicados a poner en escena espectros y fantasmas con el fin de satisfacer el gusto de las multitudes por las experiencias aterradoras.
El mejor ejemplo de invocación de fantasmas que ahora puede presenciarse en este sótano ominoso lo representa la obra de Fernando Sánchez Castillo. Se titula Filamento del Guernica y consiste en un replica incandescente del hilo de la bombilla que ilumina la escena espanto que es el Guernica de Picasso. Sus pulsaciones trasmiten en código Morse el poema Para la libertad de Miguel Hernández y los nombres de los 2.936 republicanos fusilados en Madrid después de la toma de la ciudad por el ejército franquista. “Es un homenaje – declara el artista – a las almas errantes y a los poetas silenciados”.
Carlos Monleón también somete a transformaciones radicales a la voz humana. Lo hace en una compleja instalación titulada La inevitabilidad de la boca, compuesta por un despliegue de artefactos hechos de cerámica, acompañado por una banda sonora resultado de descomponer el espectro de la voz humana hasta hacerlo ininteligible.

Ana Laura Aláez
En el extremo ideológico y político de la obra de Sánchez Castillo se sitúa Sueño arquitectónico para la exaltación nacional un proyecto firmado por el arquitecto Luis Moya. Fueron hechos durante la Guerra Civil y en la embajada de un país extranjero en la que él se refugió, junto con el escultor Manuel Álvarez Reaño y un oficial partidario de los golpistas – según informan los comisarios. Los dibujos y los planos del mismo delinean para Antón Capitel un “siniestro complejo monumental”, en el que las citas de Viollet Leduc y de la pintura metafísica se entrelazan con los excesos churriguerescos y los propios del surrealismo daliniano para ofrecer una imagen delirante del programa arquitectónico defendido poco después por la revista Escorial. Antítesis tout court de la arquitectura moderna, que pretendía guiar a los arquitectos comprometidos con la restauración de las glorias imperiales.
Otra oposición entre obras expuestas es la que concierne a Elsa Paricio, cuyo trabajo está hecho con las huellas dejadas por los cambios diarios de la atmosfera captados por Agujeros, un dispositivo instalado en verano en la casa familiar de Guadalajara, que se sirve de los grados y los ritmos de la evaporación del agua salada para registrarlos. Paco Chanivet salta de escala, se va más allá de la atmósfera terrestre y se ocupa de lleno del sistema solar con una instalación que un planetario que se deja tentar por el kitsch. Y quién se atreve abiertamente a invocar las truculencias de las fantasmagorías parisinas decimonónicas es Paco Llovera con The Kindness of Clown. Una instalación que él mismo califica de “pesebrismo desquiciado”, inspirada en un poema homónimo del poeta americano Kenneth Patchen, que propone como una metáfora del estado que padecen actualmente los pintores.
La exposición la completan obras de Ana Laura Aláez, Clara Montoya y Clara Moreno. Su título ha sido entresacado del poema de Rafael Alberti La ascensión de Maruja Mallo al subsuelo de 1929.
Del 26 de abril al 21 de julio de 2024
«LAS VERBENAS DESIERTAS»
Apariciones y desapariciones en el arte contemporáneo
Centro de Cultura Contemporánea Condeduque
Calle Conde Duque 9, 11. 28015 Madrid

Carlos Jiménez Moreno
Arquitecto, Historiador y crítico de arte. Director del Simposio de arte y ciencia del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid CNIO. Ha ejercido la crítica de arte en los principales periódicos y revistas de España y América Latina. Ha publicado diez libros sobre arte contemporáneo.

