
Nicolás Ortigosa e Ignacio Uriarte. Untitled
Del 5 de noviembre de 2026 al 30 de enero de 2027
Galería Moisés Pérez de Albéniz (MPA)
Doctor Fourquet, 8. Madrid.
La exposición conjunta de Nicolás Ortigosa e Ignacio Uriarte, va más allá de reunir una serie de objetos. La muestra propone una reflexión sobre cómo se construye el arte y de qué manera lo percibimos. A partir del texto de Ianko López, explora cómo el arte no solo representa, genera situaciones y pone al descubierto las convenciones que influyen en nuestra mirada.
El diálogo entre Uriarte y Ortigosa surge de una forma de trabajar que comparten ambos ya que recurren a la repetición para desarmar y mostrar las reglas que sostienen sus prácticas. Uriarte lleva al espacio expositivo convenciones de su experiencia en el mundo de la oficina, la cuadrícula del papel, una línea hecha con rotring, un pliegue. Al repetir esos gestos, los separa de su función habitual y los transforma en estructuras visuales que nos invitan a fijarnos en la lógica escondida tras lo cotidiano.
Ostigosa, en cambio, parte del trazo, quizá el gesto más emblemático del artista y uno de los elementos centrales de la historia del arte. Pero lo repite de manera sistemática, no para crear una obra maestra del expresionismo abstracto, sino para mostrar en qué condiciones se produce ese gesto. En su trabajo, la acumulación y la desviación convierten la creación en un proceso que se puede observar y analizar, le quitan parte de su aura romántica y la acercan a un procedimiento casi administrativo.
La singularidad de “Untitled” está en que la propia galería acaba formando parte de la obra. Al mostrar piezas que dejan tan a la vista cómo fueron producidas, el espacio expositivo ya no funciona como un simple contenedor: se convierte en otro material de la muestra, en un dispositivo con códigos propios que legitima las obras y, al mismo tiempo, queda en entredicho. Frente a este juego de espejos, el espectador también tiene que implicarse. Ya no basta con mirar: debe reconocer, comparar y reconstruir mentalmente los procedimientos que tiene delante.
Como señala López, la repetición es aquí tanto una condición de posibilidad como una fuente de diferencia. Cada nueva versión de las rayas de Buren, las líneas de Uriarte o los trazos de Ortigosa introduce una variación mínima que altera el sistema y nos lleva a observarlo con más atención. Así, la muestra deja de preguntarse solo qué significan las obras y pone el foco en la situación que generan.
Como concluye López, transformar las convenciones para que, por un instante, tengamos que aprender a mirarlas es quizá una de las tareas más urgentes del arte actual. La muestra de Ortigosa y Uriarte lo consigue con una elegancia conceptual que permanece incluso después de salir de la galería.

