
Políptico. Rubén Rodrigo. Cortesía, Galería Álvaro Alcazar
Rubén Rodrigo. Nocturno frente a la continuidad de los parques
Del 5 de noviembre al 31 de diciembre de 2026.
Galería Álvaro Alcazar
C. de Saturnino Calleja, 3, 28002 Madrid
La Galería Álvaro Alcázar presenta la primera exposición individual de Rubén Rodrigo en sus salas. La muestra reúne ocho pinturas inéditas, concebidas como un conjunto orgánico en el que cada obra dialoga con las demás y adquiere sentidos que van más allá de sí misma. Bajo el sugerente título Nocturno frente a la continuidad de los parques, Rodrigo crea un universo pictórico en el que el color ocupa el centro de una investigación que alcanza aquí nuevas cotas de madurez y complejidad.
La disposición de las obras responde a una cuidada composición del espacio. Dos paredes enfrentadas proponen experiencias cromáticas distintas. En una, un políptico de cuatro lienzos hace transitar una masa oscura entre las pinturas, que vela y revela la materia cromática que se oculta debajo. En la pared opuesta, un díptico central, flanqueado por dos piezas, evoca la estructura de un retablo; aquí, el color se despliega con mayor amplitud y luminosidad. El contraste entre lo centrípeto y lo centrífugo, entre la luz presente y ausente, genera tensiones que dan ritmo al recorrido. Así, los espacios entre las obras se convierten en pausas significativas y aportan al conjunto una temporalidad propia.
El punto de partida es el díptico de la serie Continuidad de los parques, dos pinturas realizadas en momentos distintos que se sostienen entre sí y revelan afinidades energéticas inesperadas entre obras que, a primera vista, parecen independientes. Desde esa relación inicial, el diálogo se extiende al resto de las piezas y retoma investigaciones anteriores, adaptándolas a las particularidades del espacio de la galería.
El título alude al célebre cuento de Julio Cortázar, donde la repetición, el cruce de planos narrativos y la presencia del lector como espectador dentro de la historia ponen en duda los límites entre realidad y ficción. Estas ideas encuentran un eco profundo en el trabajo de Rodrigo. Las obras se transforman unas a otras a través de la mirada del espectador, mientras la repetición de formatos, formas y pautas cromáticas da lugar a un lenguaje de ritmo y variación. Por su parte, Nocturno frente a la continuidad de los parques aporta una dimensión musical y temporal, y suma cierta gravedad a la continuidad de esta investigación.

